La sede que Alarde Fundazioa tiene en Arma Plaza ha vuelto a ser atacada.

La sede que Alarde Fundazioa tiene en Arma Plaza ha vuelto a ser atacada. La entrada ha amanecido con pintura morada, el símbolo de la mujer dibujado y un A25 pintado en rojo, en alusión al 25-N que se conmemora hoy, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.

Ataque el pasado 8 de marzo

El pasado 8 de marzo este mismo local ya sufrió un ataque similar. A primera hora de la mañana de aquel día se empezaban a publicar ya en las redes sociales las primeras fotografías: una pancarta con el escudo de Alarde Fundazioa en la que se podía leer «AF, Alarde Feminista» y la escultura del hachero ubicada en la Antepuerta de Santa María atacada con pintura morada. A lo largo de la mañana iban publicándose otras fotografías de pintadas, como la que en el gazteleku de Saindua rezaba «Alardea feminista izango da edo ez da izango!» o una en la que podía leerse la palabra «Matxismo» en la puerta de la sede que Alarde Fundazioa tiene en Arma Plaza.

Comunicado de condena de Alarde Fundazioa

A primera hora de la tarde Alarde Fundazioa emitía un comunicado condenando lo ocurrido. «Ante la nueva agresión de significación “pseudo-feminista” con daños en nuestra sede, Alarde Fundazioa Hondarribia denuncia enérgicamente los continuos ataques que recibe por parte de un sector radical que no puede permitirse desvincular la celebración legítima del Alarde, con los problemas reales y serios de igualdad entre las personas y el respeto hacia las mujeres», comenzaba señalándose en ese comunicado.

«Los últimos años, la violencia se ha visto claramente reflejada también el día 8 de septiembre, hacia mujeres y niñas simpatizantes del Alarde. Estas actitudes fascistas e intolerantes son precisamente las que más perjudican a las mujeres víctimas del maltrato y la violencia. Alarde Fundazioa muestra su solidaridad y ofrece su colaboración para erradicar esta barbarie que está dejando miles de víctimas y por fortuna también supervivientes en un difícil camino lleno de impedimentos, muchos favorecidos por estos grupos radicalizados cegados por su odio e incapacidad para imponer su opinión y métodos. También debemos exigir que las instituciones condenen públicamente estos actos violentos, que no tienen otro objetivo que intimidar y limitar las libertades de las personas».