Belén Martínez, secretaria de ACUBI. / Martín Tellechea

Son muchas las consultas que está recibiendo ACUBI sobre la compra de vehículos usados y cómo es mejor llevar a cabo esa transacción, sobre todo en la compra de coches entre particulares. Si bien no es un tema de consumo sí que desde la asociación se está asesorando a los consumidores sobre las dudas que tienen en este asunto. «Si te has comprado o te vas a comprar un vehículo de este tipo, una de las primeras dudas que te asaltan es la de si adquirirlo a un particular o, por el contrario, hacerlo en un concesionario. ¿Qué ventajas y qué inconvenientes presenta cada opción? Existen cuatro puntos clave que debemos tener en cuenta para tomar la decisión correcta», señala Belén Martínez, secretaria de ACUBI. Esos puntos a tener en cuenta serían:

– Garantía: quién nos ofrece más cobertura en caso de tener algún problema con el vehículo.
– Precio: cuál nos puede dar un mejor precio.
– Seguridad futura: qué sucede cuando el coche ya es nuestro y surge algún problema.
– Documentación: Con quien tenemos más gastos de transferencia, documentación, etc.

Garantía

Nunca vamos a saber a ciencia cierta cómo está el vehículo, por lo que la garantía ante un posible problema es vital. Lo primero que hay que tener en cuenta es si la operación es a través de un particular o de un concesionario, ya que existen diferencias legales entre ambos tipos de vendedor. La Ley de Garantías en la Venta de Bienes de Consumo solamente es aplicable a los concesionarios, con lo que el respaldo que pueden ofrecer éstos es mayor que el de un particular. A cambio, el precio de un vehículo de ocasión en un concesionario suele ser mayor que el de una compraventa entre particulares.

Garantía entre particulares, ¿qué puedo exigir?

La única obligación que tiene el vendedor particular es la de entregar el vehículo sin ningún tipo de carga, gravamen o defecto oculto. En caso de que el comprador detecte alguna irregularidad en estos campos, tiene 6 meses para interponer una demanda judicial con el objetivo de arreglar los desperfectos sin coste o de devolver el producto.

No obstante, para que se pueda hacer uso de esta garantía de 6 meses, siempre tiene que haber una denuncia de por medio, además de la obligación por parte del comprador de probar que el defecto del coche era anterior a la compra. El vendedor no tiene deber alguno de entregar una garantía por escrito, de ahí la necesidad de la denuncia.

El comprador no tiene derecho a reclamar por fallos que estén a la vista en el momento de la compra, ya que el vendedor solamente tendrá obligación de actuar, como decíamos, en caso de “vicios” o defectos ocultos.

«Si denunciamos y salimos ganadores del litigio, además de las opciones de arreglar el coche sin que repercuta en nuestro bolsillo o de rescindir el contrato de compra-venta sin coste alguno para nosotros, existe una tercera vía, que no es otra que la de renegociar el precio de venta a la baja».

Si se va a comprar un coche de segunda mano, hay que ser previsor: hablar con su propietario (si es posible), intentar ser un poco psicólogo; «hablando con el vendedor podremos averiguar si es una persona cuidadosa con el coche o no, por qué lo vende o si es su primer propietario».

Preguntas clave:

– ¿Por qué vende el vehículo?
– ¿Cuántos propietarios ha tenido?
– ¿Ha sufrido accidentes graves?
– ¿Tiene el libro de asistencia con las revisiones selladas?
– ¿El coche “duerme” en garaje?
– ¿Hay facturas de las posibles reparaciones? ¿Te deja verlas?

Puntos que debes revisar

«Tras un poco de conversación, lo primero que debes hacer es mirar el exterior del automóvil; comprueba si tiene golpes. Los arañazos y pequeñas abolladuras de aparcamiento no deben desanimarte a la hora de comprar un coche: te servirán como arma para negociar el precio, pero no significan nada grave».

Busca asimetrías en la carrocería. Si un faro está más bajo, si el parachoques tiene más hueco entre él y la aleta en un lado que en otro o si el capó ajusta más por un lateral… nos indica que hay un golpe mal reparado; eso sí debe ponernos en alerta. Comprueba todas las luces, pilotos, molduras… Desconfía de los coches que equipan las tulipas traseras tipo “tuning”, a veces se montan tras un accidente, ya que son más baratas que las originales.

Abre el capó y revisa los anclajes de los faros, los puntales delanteros y los soportes de los amortiguadores. Sigue jugando a las siete diferencias… si la soldadura de uno de los puntales es distinta a la del opuesto, puede haber sido reparado.

En el motor, comprueba si hay fugas de aceite, si la mecánica está demasiado limpia o demasiado sucia… Pide al propietario que ponga en marcha el coche. Observa si en el proceso de arranque el propulsor traquetea demasiado: podría indicar que algún soporte de motor está roto.

Con el motor encendido, pide al propietario que gire la dirección a un extremo y al otro. Si oyes una especie de gruñido, puede deberse a un nivel de líquido de la servodirección bajo, lo cual indica una fuga en el sistema de asistencia. Si se oyen chirridos, normalmente se debe a una correa de auxiliares en mal estado o destensada.

Precio

En la gran mayoría de los casos, la compra-venta entre particulares sale más económica que adquirir un coche usado a un concesionario. Principalmente, porque a la hora de comprar en un concesionario debemos abonar el IVA, mientras que si adquirimos el vehículo a un particular no hay que hacerlo (sí hay que pagar el Impuesto de Transmisiones Patrimoniales).

Seguridad futura

«Imaginad por un momento: me compro un coche de segunda mano y a los 4 meses sufro un problema que viene provocado por cualquier avería o fallo ya presente a la hora de adquirirlo. Un concesionario siempre va a responder, porque es una empresa y, además de su obligación legal con la garantía, se juega su prestigio. Un vendedor particular puede ‘desaparecer del mapa’ más fácilmente, dejándonos solos ante un posible problema».

Es muy importante el grado de confianza que tengamos con la persona que nos vende el coche si se trata de un particular. Un familiar, un amigo… en principio, siempre será más fiable comprar el vehículo a alguien conocido: al menos, si hay problemas posteriores, podrás localizarlo, pero siempre es aconsejable que firmes un contrato de compra-venta del vehículo.

Documentación

«Si vas a un concesionario, todo el papeleo necesario a la hora de realizar la compra-venta de un coche de segunda mano corre a cargo de ellos. Nosotros nos podremos desentender por completo de una operación. Debemos tener en cuenta que hay que pagar una tasa a la DGT por el cambio de titularidad del vehículo».