«Desde muy pequeña mi sueño era ser escritora, pero lo veía difícil por no creerme a la altura»

Virginia Gil Rodríguez, escritora

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Aprendió a leer con 4 años y con 6 empezó a escribir. Hablamos de Virginia Gil Rodríguez, que acaba de publicar 57 segundos, con la obligada presentación online tan de moda en la actualidad debido a las restricciones que todavía ocasiona la pandemia de la Covid-19. Nos cuenta sus impresiones, el camino recorrido y, lo más importante, el que le queda por recorrer.

– ¿Qué tal la experiencia de una presentación online?

En las circunstancias actuales o hacía una presentación online o me quedaba sin presentación. Al final ha sido una experiencia positiva porque he elegido fijarme en lo bueno de las tecnologías: en una presentación como las que llevo haciendo los últimos años nos juntábamos 60, 70 personas y a ellas les llegaban mis palabras. Online, el número de personas se multiplica y con ellas, la visibilidad de mis libros. Sí que es cierto que al ser la primera vez que lo hago, al estar sola frente a la cámara, me he sentido rara por momentos: no es fácil hablarle a una pantalla. Me faltaban las miradas que abrazan, las sonrisas que sosiegan. Y sin embargo me quedo con lo positivo. La presentación está grabada, accesible a todo el mundo. Sé que no es la mejor grabación, ni el mejor directo, pero a partir de ahora solo puedo progresar. Ha sido un paso más para dejar atrás mis miedos porque me cuesta mostrarme en redes, exponerme… pero sé que es hora de ir avanzando, hora de reinventarse.

– ¿Cómo convencería a los lectores de Conecta Bidasoa de adquirir un ejemplar de 57 segundos?

Lector/a de Conecta Bidasoa, no soy nadie para convencerte de adquirir un ejemplar de 57 segundos con la de libros que hay en el mercado, pero te voy a dar tres razones por las cuales podrías hacerlo:

Para emocionarte: como escritora me gusta pensar que mis libros transmiten emociones, que los personajes se sienten, que una vez cerrado el libro, permanecen, o al menos su esencia perdura.

Para conectar con lo que eres: me encanta recurrir a personajes infantiles y juveniles, sin que por ello me dirija a ellos como público lector. Cuando escribo la única conversación posible que mantengo es conmigo misma porque en cierto modo escribo a la niña que fui, a la niña que llevo dentro y que no quiero olvidar porque sigue y seguirá siendo mucho más sabia que la adulta que soy.

Para buscar abrigo en los versos: descubrí la poesía con 13 años con la película El club de los poetas muertos y ha sido mi refugio en muchas ocasiones. Con este libro me apetecía rendirle un merecido homenaje y acercártela a ti, lector.

– ¿Qué tiene en común 57 segundos con sus obras anteriores y en qué se diferencia?

Todas mis novelas, y 57 segundos no es una excepción, son cortas, me dicen que saben a poco. Prefiero dejar con las ganas que cansar. Las cinco hasta ahora publicadas cuentan con diferentes niveles de lectura: novelas que pueden ser leídas por niños a partir de 10 años que harán su propia lectura pero también por mayores que sacarán sus propias conclusiones. Tras una aparente sencillez, en realidad se esconde una crítica para quien lo quiera ver en cuestiones que estimo importantes. Son libros para reflexionar y emocionar, para inspirar. Libros que dejan poso, personajes que permanecen. Cuido mucho la utilización de las palabras; por el propio peso y poder que tiene cada una de ellas. Todos mis libros cuentan con personajes niños protagonistas sin que por ello, como he dicho antes, me dirija a un público infantil o juvenil. Los termino abriendo la puerta a la esperanza, como si mis protagonistas se dispusieran a vivir una nueva vida, no exenta de tropiezos. Pero eso ellos no lo saben.

En 57 segundos introduzco por primera vez la poesía, y unos monólogos con los que he disfrutado mucho, además de temas que hasta ahora nunca había querido introducir.

– He leído que aprendió a leer con 4 años y a escribir con 6… parece que en lugar de con un pan debajo del brazo nació con un libro…

Los libros han sido desde siempre grandes amigos, valiosos compañeros de camino. Los escritores, en mis creencias, personas inalcanzables. Desde muy pequeña mi sueño era ser escritora, pero lo veía difícil por no creerme a la altura. Hay días en que oigo esa vocecita repitiéndome que no estoy a la altura: el síndrome del escritor impostor, dicen los expertos. A lo que se añaden toda clase de miedos: miedo a la crítica, a no gustar, al fracaso, al éxito.

¡Y sin embargo me siento tan realizada escribiendo y leyendo! Creo que ha llegado el momento de no tomármelo todo tan a la tremenda, de relativizar y de no ser tan exigente conmigo misma. De confiar tanto en mí, con en la vida.

– El mundo de la cultura está viéndose especialmente afectado por la pandemia de la Covid-19. ¿Cómo salimos de ésta?

Dándole a la cultura (música, pintura, cine, letras, teatro, etc.) el valor y la importancia que realmente tiene en nuestra vida. El arte en su concepción amplia despierta emociones, lo más importante que tenemos como humanos. Reinventándonos, confiando en nosotros, apoyándonos: yo sin mis lectores no soy nadie. Estamos en un mundo interconectado y no me refiero a las redes sociales. Interconectados en el sentido de que dependemos los unos de los otros y que con un poquito que cada persona aporte, la vida puede ser mucho más sencilla. Reconociéndonos como personas valiosas y responsables de nuestra propia vida. Responsabilizándonos de nuestros actos, palabras, pensamientos y sentimientos sin descargar ese peso en terceros. Abriendo los ojos al nuevo mundo que está naciendo y eligiendo la luz en lugar de la oscuridad. Siendo luz para los demás. Tenemos el poder de elegir y muchas veces lo olvidamos.

– Seguro que ya está pensando en próximos proyectos. ¿Alguna pista?

La verdad es que en estos momentos ideas y trabajo no me faltan; ando un poco peor de tiempo porque conciliar el colegio en casa con mi trabajo de escritora, que requiere silencio, recogimiento y soledad, no es fácil. Tengo hecha una primera versión de traducción al francés de En el Corazón de París que quiero pulir para ver si lo puedo lanzar a finales de año. Estoy con un proyecto de ficción que me gustaría publicar en abril de 2021 sobre fronteras (de todo tipo) e identidad. Y para este otoño, si todo va bien, lanzaré mi primer libro de no ficción. Se trata de una recopilación de posts de un blog que tenía hace unos años: mamáespiritualcreativa. Durante las semanas en que estuvimos privados de salir fuera yo emprendí un viaje hacía dentro y entre otras cosas, releí los artículos que había escrito. Me ayudaron a recordar pautas que había olvidado y creo que, del mismo modo que mis propias palabras me han ayudado, pueden ayudar a terceros.

Así que, después de esta presentación online, estoy con mucha ilusión de seguir creando, aportando y mostrando mis letras a quienes se quieran acercar a ellas. Con ganas de crecer y de ser más visible. Y de disfrutar del camino, sin miedos, mientras aprendo y comparto.