Se intenta dar respuesta a las necesidades socioeducativas de chavales de entre 11 y 17 años. / Ayuntamiento de Irun

El delegado de Bienestar Social, David Nuño, se ha acercado esta mañana al local municipal de la calle Descarga, sede en la que se centraliza el trabajo del programa de Educación en Medio Abierto de Irun, “es un servicio comunitario, de atención e intervención con adolescentes en edades comprendidas entre 11 y 17 años, para dar respuestas a necesidades socioeducativas en sus propios contextos. La manera de trabajar es estableciendo relaciones educativas con estos adolescentes de manera individual y en grupos, pero siempre en su propio entorno y en su día a día”, ha explicado Nuño que ha realizado la visita acompañado de los responsables del programa.

Este programa del Área de Bienestar Social, cumplirá este año 22 ediciones, se inició primero en dos zonas, para ir ampliándose en los últimos años. “es un programa que se define por estar dónde están los jóvenes, en sus territorios. Se trata de dar respuestas educativas desde la escucha activa». El programa se inicio en dos barrios y la actualidad se lleva a cabo, prácticamente en toda la ciudad, que se reparte en tres zonas: Oeste (anaka, San Miguel, Anzaran, Pinar, urdanibia y Ventas, Centro (Centro, Belaskoenea, Elitxu-Lapize, Larreaundi, Olaberria y Este (Arbes, Artía, Behobia, Dunboa, Parte Vieja, Santiago, Beraun, Meaka, Ibarla). En estas zonas se reparte el equipo de Educadores/as Sociales de Kabia Elkartea, que están interviniendo con los jóvenes en coordinación con los recursos y servicios de su entorno”.

Se trata de trabajar con los jóvenes «hablando su propio idioma»:

– Ser cercana, en contacto directo educador y chaval, sobre la base de una relación educativa
– Establecerse en su propio entorno como marco de referencia natural de sus procesos personales y grupales
– La disponibilidad del Educador como referente adulto
– A través de la escucha activa
– Con la aceptación del adolescente

Los objetivos generales del Programa son, por un lado que los adolescentes con mayor dificultad puedan integrarse en contextos y recursos normalizados, desarrollando competencias, conocimientos, actitudes e intereses a partir de la oferta de los educadores y además trata de promover la adaptación de los recursos de la comunidad, a las necesidades de estos adolescentes

El delegado ha querido interesarse de primera mano por el trabajo de los educadores que le han explicado que el programa tiene unas premisas y objetivos muy específicos:

– Escuchar y apoyar al adolescente en la formulación de sus demandas y/o necesidades
– Acompañarle en su proceso de desarrollo personal fomentando habilidades que propicien su proceso de maduración
– Servir de referencia y modelo educativo para apoyar este proceso
– Fomentar la capacidad de desenvolvimiento en su entorno
– Generar habilidades y recursos personales del adolescente en relación a su marco familiar y escolar
– Acercarle a los recursos y servicios comunitarios y estos al adolescente
– Activar el grupo como espacio de maduración a nivel personal y grupal
– Proponer o acercar al grupo de adolescentes hacia alternativas que favorezcan vivencias positivas
– Potenciar la participación de los grupos en recursos y servicios ya existentes
– Fomentar la autogestión en los grupos de adolescentes de su tiempo libre

Las acciones que se realizan se basan, por un lado, en una buena relación en la calle que favorece la información y orientación individual de los chavales y también la relación grupal. Se trata, además, de lograr una buena coordinación de los recursos y servicios, desde los centros escolares hasta las ludotecas, pasando por el Gazteleku. Hay que tener en cuenta las relaciones familiares, las acciones formativas y favorecer la participación en juegos, talleres actividades deportivas, así como salidas y excursiones de día.

David Nuño aseguraba que “Para llevar a cabo este programa es indispensable, el trabajo conjunto con todos los agentes de la comunidad en clave de co-responsabilidad educativa. Por esta razón, es un Programa en el que participan todos aquellos recursos y servicios que tengan que ver con los adolescentes y con el desarrollo de la comunidad en general”.

Citaba el delegado, en concreto, el trabajo indispensable del área de Juventud y de equipamientos tan cercanos a los chavales como el Gazteleku. Santi Jimenez delegado de Juventud explicaba que «la coordinación y la relación entre los profesionales que trabajan en medio abierto y los responsables del Gazteleku es total. Principalmente trabajan en tres líneas estables. Una dedicada a detectar desde el Gazteleku jóvenes que puedan tener una problemática especial. En sentido inverso desde medio abierto se realizan visitas para que los adolescentes conozcan la oferta de Martindozenea y además, desde ambos servicios se trabaja conjuntamente en actividades en común para participar en las fiestas de Lapice».

Precisamente el trabajo con los adolescentes desde las necesidades socioeducativas, también es una de las ramas que se tocan en el I Plan de Infancia y Adolescencia de Irun que se llevará a probación en el Pleno de este mes de febrero.