Unanue, Martínez y Nuño. / Ayuntamiento de Irun

Fruto de una enmienda del EH Bildu, el área de Participación Ciudadana del Ayuntamiento de Irun ha puesto en marcha el proceso para recoger aportaciones de cara a definir los usos del edificio de Emigración, actualmente inmerso en obras de rehabilitación exterior. Este inmueble, situado en San Miguel y cedido al Ayuntamiento por parte del Estado en mayo de 2019, está llamado a convertirse en un punto de referencia para el barrio con una dotación de equipamientos que a partir de ahora se irán concretando de la mano de la ciudadanía.

La delegada, Mónica Martínez, recordaba que gran parte del edificio acogerá apartamentos dotaciones, pero «la planta baja queremos sea un espacio para el disfrute del barrio y del resto de la ciudad. Compartimos el espíritu de esta enmienda y como ha ocurrido en otras actuaciones similares, para enriquecer el proyecto vamos a escuchar al barrio y contar con la opinión de vecinos. Ya tenemos las propuestas de la Asociación de Vecinos y otros colectivos del barrio, y ahora abrimos el proceso a toda la ciudad».

El objetivo del proceso es captar propuestas y aportaciones de todos los iruneses para establecer un programa de necesidades que sirva a los técnicos municipales como base para la realización del proyecto de adecuación de espacios y de equipamiento del edificio. El espacio sobre el que se abre de momento la participación son 537 m² de superficie en su planta baja sin contar con la zona que actualmente ocupa Lanbide.

David Nuño, portavoz de Elkarrekin Podemos-Ezker Anitza IU y miembro del gobierno municipal destacaba este proceso de participación «como ejemplo de cómo los vecinos puede con sus aportaciones contribuir a la mejora del día a día de nuestra ciudad. En este caso nos pueden enviar sus propuestas para juntos, Ayuntamiento y ciudadanía, hacer de este proyecto el futuro centro asociativo del barrio de San Miguel».

Realizada ya una primera fase participativa, en la que la asociación de Vecinos de San Miguel, apoyada por otros colectivos asociativos y juveniles del barrio, en la que se ha recogido un buen número de propuestas, se abre por tanto una nueva fase, dirigida a la ciudadanía en general. Entre las ideas ya recibidas por parte de la A.VV. el traslado de las dependencias de la asociación y el local de personas mayores y espacios amplios y polivalentes para actividades.

Desde EH Bildu, grupo proponente de la enmienda que introducía este proceso, Ane Unanue valoraba positivamente que haya podido ponerse en marcha: «la participación ciudadana es una de nuestras principales líneas de acción y todo lo que sea contar con la opinión de los y las irundarras nos parece positivo. Este proyecto plantea la posibilidad de incorporar usos y equipamientos sociales importantes para el barrio y estamos seguros que con la participación podremos hacer crecer el proyecto».

Las restricciones motivadas por la COVID-19 impiden realizar las sesiones participativas presenciales habituales en otros procesos, por lo que se habilita sólo Internet como canal de participación, abriendo así la recogida de aportaciones mediante un sencillo formulario web www.irun.org.

Un edificio con historia

Desde el pasado verano se están acometiendo en el edificio las tareas de rehabilitación de la envolvente exterior y limpieza interior del antiguo edificio de Emigración con un presupuesto de 547.539, 44 euros. Se trata de una primera actuación para mejorar las condiciones de la fachada, y cubierta fundamentalmente. El plazo de obra previsto es de 12 meses.

En cuanto a su estructura, el Ayuntamiento de Irun ya realizó la división horizontal del edificio en dos partes, por un lado una superficie de 763,75 m2, un 16% aproximadamente del total, y por otra parte, la segunda finca, que albergará el resto del edificio, el 83,98% de la superficie, que sería de 4.004,25 m2. Esta división permite que la cesión haya sido sobre la segunda parte y la primera siga estando destinada a Lanbide. El Ayuntamiento ya avanzó un estudio para habilitar usos en ese 84% del edificio y que permitiría habilitar cerca de 40 apartamentos dotacionales que se completaría con el espacio para el barrio.

Cabe recordar que este inmueble es obra de Alejandro de la Sota (Pontevedra, 1913; Madrid, 1996), uno de los maestros de la arquitectura española del siglo XX; se construyó en el año 1963 como albergue para emigrantes y consta de 4.768 m2 construidos con cuatro plantas. Hasta hace poco albergaba las oficinas del Instituto Nacional del Empleo y del Instituto Nacional de la Seguridad Social; la mayor parte del edificio se encontraba en desuso.