David Soto, sentado en su escaño del Ayuntamiento de Irun.

PSE-EE y Elkarrekin Podemos-IU rubricaban la semana pasada un acuerdo inédito en Irun. El primer gobierno de coalición en Euskadi. El pacto encarrila un mandato por el que los socialistas viajaban en solitario y refuerza el papel de la coalición, que entra con fuerza en el nuevo gobierno municipal: tres de los cuatro concejales de la formación asumirán tareas de gobierno.

– Por qué ahora, a mitad de mandato, se da el paso de cerrar este acuerdo…

El momento que vivimos es extraordinario. Estamos ante una pandemia que ha condicionado la vida de todos y de todas: infinidad de familias rotas por la perdida de algún ser querido, negocios hundidos como consecuencia de las restricciones, precariedad acentuada y mucha inquietud ante el mañana. Era el momento de salir del espacio de confort, que en política es la oposición. Ser protagonista en la gestión de las soluciones. Se trata de responsabilidad.

– Ustedes han venido siendo, desde su llegada al Ayuntamiento de Irun en 2015, muy críticos con la gestión del Partido Socialista. ¿Qué ha cambiado en este tiempo?

Representamos y defendemos proyectos distintos. Es obvio. No hay que olvidar que en 2015 el PSE-EE decidió gobernar en Irun con el PNV. Durante años pasaron el rodillo de manera brutal. En los presupuestos aprobaban partidas de la oposición por valor de 100.000 euros, o menos. Un 0,1% de los presupuestos.

Tras las elecciones de 2019, desde Elkarrekin Podemos-IU entendimos que existía una ventana de oportunidad para alejar al PSE-EE y el PNV. Introducir agenda progresista fruto de esa situación. Aprobamos una modificación de créditos que incluía partidas para el empleo juvenil, la segunda fase del CBA, proyectos de memoria histórica… después vino el presupuesto de 2020, con un tripartito de izquierdas sosteniéndolo. Está claro que todos y todas nos hemos movido, por suerte, en la buena dirección.

– Bienestar social, igualdad, memoria histórica, cooperación, euskera… Desde el sábado vienen repitiendo que es un acuerdo programático… ¿Qué agenda les gustaría impulsar en aquellas áreas en las que van a tener responsabilidades de gobierno?

Bienestar social es un área fundamental, que gestiona unos 11 millones de euros del presupuesto, y que supone el escudo social para hacer frente a las situaciones de vulnerabilidad. Nuestra idea es acentuar la cercanía con el tercer sector, crear proyectos como el Housing First, para dar respuestas a las personas sin hogar y con necesidades de inserción social, generar canales de mediación entre afectados por lanzamientos sin alternativa habitacional, entre otras muchas medidas. Aprobar el IV Plan de Igualdad, la Casa de las Mujeres. El nuevo Plan de Normalización del Euskera, y generar sinergias de colaboración con los colectivos que promueven el idioma en la ciudad. Materializar el proyecto de memoria histórica de 200.000 euros acordado en los presupuestos de 2020. Dar un giro de 180% a las políticas de juventud… podríamos seguir largo y tendido. Son muchos los proyectos, y la ilusión.

– La ruptura del anterior gobierno de coalición entre el PSE-EE y el PNV por el caso Korrokoitz y lo ocurrido desde entonces han hecho que Irun haya quedado al margen de los acuerdos entre ambas formaciones en las instituciones vascas. ¿Cree que este acuerdo entre ustedes y los socialistas tiene recorrido o se quedará en el plano local?

Lo que este acuerdo deja claro es que este país es muy plural. Hemos naturalizado que en los acuerdos sí o sí deben estar determinadas fuerzas políticas, y no tiene porqué. En cualquier caso, quiero dejar algo muy claro: éste no es un acuerdo contra nadie. Es un acuerdo basado en un programa. Así debe ser siempre.

– Su compañera de coalición Isabel Salud, Coordinadora General de Ezker Anitza-IU, hablaba de «hegemonía casposa» del PNV en Euskadi. Desde el PNV le afean que pacten con un partido que lleva casi 40 años gobernando en Irun. ¿Le preocupa que se tensen las relaciones con los jeltzales?

Como te decía, yo creo en los acuerdos basados en programas. No en los acuerdos contra nadie. Y en ese sentido sí que es cierto que se ha normalizado que PNV-EAJ cope todos los niveles institucionales en el país durante años, y eso no es bueno. En eso tiene mucha responsabilidad el PSE-EE.

Llegará el momento en que la soberbia del PNV-EAJ sea tal, que sus actuales socios empiecen a repensar su estrategia. Creo que ya empieza a existir cierto temor porque hay partidos políticos que compiten por espacios que antes eran monopolio del PNV-EAJ. Por ejemplo, las negociaciones en Madrid. Que ahora haya un actor más allá del PSOE, que es Unidas Podemos, y que EH Bildu esté presente y participe en las negociaciones; sin duda es una situación que incomoda a muchos y muchas. La política no es estanca. Todo cambia.