José Barreiro, en la biblioteca de la asociación de vecinos. / Martín Tellechea

José Barreiro Vega es el presidente de la Asociación de Vecinos de Artía. Tiene experiencia en el cargo, ya que lo ocupó durante una primera etapa entre 1986 y 1992. En 2011 volvieron a elegirlo y como él mismo díce, «ese año volví y ahí estamos». Los presupuestos participativos han vuelto a poner a Artía en el foco de la actualidad. Hemos hablado con él:

– Acaban de celebrar la Semana Cultural de Artía. ¿Qué balance podemos hacer?

El balance se puede decir que ha sido positivo, teniendo en cuenta que la climatología este año no es que nos haya sido favorable, pero de las 30 actividades que teníamos programadas desde el 5 al 14, solo se suspendió la actuacion de Mundo Animado, una actividad que está más centrada en los niños. Debido a la lluvia del domingo 7 decidieron que no podían actuar. Las demás actividades se celebraron con normalidad, en algunas como en el IV Concurso de Marmitako ya participan parejas de Ventas y otros barrios de Irun… hasta de Lezo, lo que hace que este concurso ya tenga nombre fuera de nuestro barrio.

– Una de las propuestas que ha salido elegida en el proceso de presupuestos participativos es la de redactar el proyecto de reurbanización de la calle Pintor Berrueta con la calle Pío Baroja. ¿Por fin, habrá que decir?

Tenemos un barrio problemático por los accesos, todas las calles tienen unas pendientes importantes y en el caso de Pintor Berrueta, al margen de la pendiente, tiene unas aceras muy estrechas, donde cruzarse con una silla de ruedas o un coche de niños es imposible, sobre todo en la parte alta, desde el nº 11 a las escaleras mecánicas. Llevamos años pidiendo en todos los presupuestos municipales su reurbanización y nunca se tiene en cuenta. Hay que lamentar el poco interés que tienen los políticos en solucionar los problemas de movilidad de las personas que tienen que acceder al barrio en silla de ruedas o con los coches de niño. A algunos les parece que con las escaleras mecánicas ya está solucionado, pero esto soluciona el acceso a los que pueden moverse sin dificultad, pero no a los colectivos que comentamos y, aún así, hay quien sube el coche de niño en las escaleras, con el peligro que eso supone. Esto nos ha llevado a buscar la solución para reurbanizar Pintor Berrueta con Pío Baroja en los presupuestos participativos, al menos el proyecto, que luego habrá que luchar para que se ejecute la obra, algo así como hemos tenido que hacer con el ascensor para los presupuestos de 2018, entre el nº 10 y el nº 12 de Darío de Regoyos y que solucionará el problema de movilidad para subir a la parte alta del barrio. Cuando demandamos una solución a los problemas de movilidad no es un capricho querer un ascensor, es la necesidad de que los vecinos puedan salir del barrio y acceder sin tener barreras. Los políticos deberían tener en cuenta que somos el segundo barrio en población de Irun y nos merecemos esas mejoras para la movilidad de las personas.

– Se adecentó el aparcamiento de Pintor Berrueta con Zurbaran y se construyó otro entre las calles Harrobieta y Darío de Regoyos. El problema de aparcamiento sigue ahí…

El problema de aparcamiento es general en todo Irun y Artía es uno más, por muchas plazas que se hagan se llena todo y agravándose más según se van ampliando las zonas de OTA. En Artía hay una zona donde se dejan los vehículos el domingo a la noche y no se mueven hasta el sábado y otros que llegan a las ocho de la mañana y están hasta la noche, lo que demuestra esto es que hay gente que viene a trabajar y para no dejar el vehículo en zona de OTA lo deja en nuestro barrio y utiliza otros medios para desplazarse al centro, lo que hace que se agrave el encontrar dónde aparcar cuando los vecinos vienen a comer o llegan sobre las 19:00 horas de trabajar y no se encuentra una plaza libre. Sobre las 22:00 horas sí se puede comprobar que ya quedan plazas. La solución no es fácil porque no hay terrenos para ampliar aparcamientos.

– Siguen ustedes soportando el tráfico de paso, no solo por Juan Thalamas Labandibar, también en muchas ocasiones por la propia Darío de Regoyos, escape que muchos conductores utilizan para llegar hasta Behobia. ¿Algún avance con las instituciones o alguna noticia a corto-medio plazo?

Hemos tenido como federación una reunión con la diputada Sra. Oiarbide a raíz de la moción que presentamos en el pleno del ayuntamiento y nuestra propuesta es que se libere para los residentes en Irun el tramo de la AP-8 desde Behobia al Parque Comercial Txingudi y con esto se descongestionaría la GI-636 y su paso por el casco urbano de Behobia, así como la prohibición total del paso de los camiones desde Osinbiribil a Behobia, salvo los que van a Recondo. Hoy en día el paso de camiones es continuo y eso se debe a que hay una permisibilidad y no se está respetando la Norma Foral que prohibía este paso. En esta reunión se nos dejó claro que la liberación no era posible y que sí se podían estudiar otras alternativas para lo que nos emplazaban a una próxima reunión despues de vacaciones y se nos presentarían alternativas. En cuanto a los camiones lo tratarían con la Ertzaintza para mayor control y también estudiarían la posibilidad de mejorar la señalización.

Este verano han sido terrribles los atascos que hemos soportado por todo Irun y la calle Darío de Regoyos la usaban como una alternativa para caravanas de 8 o 10 vehículos extranjeros, que complicaban la circulación y en algún caso intentaban dar la vuelta o subían por Pintor Berrueta llegando a la zona peatonal de Pío Baroja, donde ya no tenían salida. Esto no se puede repetir año tras año y alguna solución se tendrá que buscar por parte de los responsables políticos, porque una ciudad por muy frontera que sea no puede colapsarse.

– El paseo peatonal y ciclista entre Azken Portu y Behobia es la noticia positiva de los últimos meses…

La pasarela, después de muchos años, hoy es una realidad, pero falta la segunda parte que una con el bidegorri de Santiago. Hay edificios que todavía existen y empresas en el último tramo que es necesario que se les reubique para que la ventana al río esté libre, ese sería el momento en el que el paseo estaría terminado.