Josin Galzacorta. / Martín Tellechea

Aunque abrió sus puertas el pasado 25 de julio, hasta el pasado 21 de septiembre no tuvo lugar la inauguración oficial del nuevo albergue de peregrinos de Irun, ubicado en el antiguo parvulario de El Pinar, en la calle Lesaka. Hablamos con Josin Galzacorta, presidente de la Asociación Jacobea de Irun-Bidasoa «Jacobi» de la nueva sede y los retos que a la asociación se le abren:

– ¿Cómo se organizan dentro de la asociación para atender el albergue?

Somos una asociación muy humilde con una cincuentena de socios, todos con mucha ilusión y ganas de trabajar, y con la ayuda de hospitaleros voluntarios lo vamos llevando sin problemas. Tenemos turnos de 10 días con uno o dos hospitaleros, dependiendo de la época del año. Provienen de diferentes lugares de España y también del extranjero. Este año hemos tenido cinco voluntarios holandeses y una hospitalera austriaca. Todos son totalmente voluntarios, que quieren dar al Camino un servicio en agradecimiento de lo que recibieron cuando fueron peregrinos y cuando decimos voluntarios significa que se pagan hasta su desplazamiento desde sus lugares de origen.

– Desde 2004 han pasado de una villa en la calle Lucas de Berroa a dos pisos en esa misma calle en 2007 y ahora al antiguo parvulario de El Pinar. ¿Qué ofrecen las nuevas instalaciones?

Seguimos teniendo un albergue eminentemente práctico y sin grandes lujos, pero presenta importantes mejoras sobre el anterior. En la actualidad, el albergue dispone de 7 duchas, 7 baños y lavabos individuales. Anteriormente disponíamos de 50 plazas y en estos momentos ofrecemos 60 literas. Instalaciones mucho más amplias y luminosas, además de disponer de un patio-terraza para descanso de los peregrinos.

– En ese tiempo han pasado de 500 pernoctaciones a más de 7.300. ¿Tienen techo?

Debemos tener en cuenta que el Camino de Santiago es estacional. El albergue está abierto del 1 de marzo al 31 de octubre y varía de forma importante. Desde mediados-finales de junio hasta mediados de septiembre completamos o rozamos el completo todos los días, mientras que en las otras fechas varía de forma importante el número de peregrinos. El techo del albergue sería 60 personas diarias.

– ¿Qué valoración hacen los peregrinos del albergue?

Hasta el momento todas las valoraciones han sido positivas, pues, hasta una que la han hecho con intención de criticar, considerando que el albergue es «absolutamente básico», nos ha parecido positiva. Es lo que pretendemos. Si alguien quiere hacer turismo barato se ha equivocado de lugar.

– En los últimos años se han hecho esfuerzos por parte de las instituciones para señalizar itinerarios, editar información y colocar el Camino de Santiago entre los atractivos y potenciales turísticos de la ciudad. ¿Qué hecha en falta como presidente de la Asociación Jacobea Irun-Bidasoa «Jacobi»?

Estamos satisfechos de lo que las administraciones están haciendo, aunque nos parece que se debería hacer hincapié en el aspecto cultural y menos en el turístico.

– ¿Cuáles son los retos de la asociación a medio-largo plazo?

Convertir el albergue de Irun en uno de los mejores del Camino, pero no por las comodidades del albergue, que las tiene, sino porque nos recuerden porque les hemos recibido con una sonrisa, les hemos informado, les hemos respondido a cuantas preguntas nos hacen y dudas tienen, especialmente los que lo hacen por primera vez. Y que cuando el peregrino llegue a Santiago y eche una mirada retrospectiva, tenga un recuerdo de la acogida que tuvo en Irun.