Luis Olaso y Cristina Laborda. / Ayuntamiento de Irun

Los trabajos de la reurbanización de la calle Fuenterrabía han ido terminando a lo largo de las últimas semanas, pero faltaba un elemento para poner punto y final a la nueva imagen del entorno. Se trata del grupo escultórico de bronce que evoca la llegada de muchos emigrantes que dieron forma a la ciudad a comienzos del siglo XX. Esta escultura se instalará el próximo miércoles, 10 de julio, con un acto público que comenzará a las 19:00 horas.

Desde unos minutos antes, txistularis estarán ambientando los alrededores de la plaza San Miguel, donde a partir de las 19:00 horas intervendrán tanto el alcalde de Irun, José Antonio Santano, como responsables de la empresa que ha dado forma a la escultura, Fundición Artística Jaizkibel, la misma firma que realizó la escultura de la cantinera que está en la calle Escuelas, junto al Museo Romano Oiasso. Es un acto abierto a toda la ciudadanía, por lo que se invita tanto a vecinos del barrio como del resto de Irun a compartir este momento y sumarse a la presentación.

El proyecto de reurbanización ha permitido la recuperación de la plaza San Miguel como espacio de encuentro, que se refuerza así con un elemento que sirve de recuerdo a las personas emigrantes que a lo largo del siglo XX llegaban a la ciudad, concretamente a la estación de tren situada en este barrio. En busca de nuevas oportunidades, se establecieron en Irun y arrancando por San Miguel dieron forma al barrio y a toda la ciudad. Por eso el grupo escultórico escogido representa a un hombre con una maleta acompañado por la figura de una niña.

Esta no es la única novedad para la plaza San Miguel. Desde el mes de mayo se puede contemplar, tal como había solicitado además la Asociación de Vecinos de San Miguel, un mural artístico que reproduce un paisaje pintado con la técnica del ‘trampantojo’, esto es, generando una ilusión óptica que simula un espacio mucho más amplio como existe por ejemplo en la calle San Marcial. En este caso el dibujo escogido evoca dos edificios y una escalera que, a primera vista, hace pensar que se abre otra calle desde la propia plaza San Miguel. El estudio Arte y Muralismo ha sido el encargado de realizar esta actuación.

«Un objetivo del proyecto era recuperar la plaza San Miguel. Ahora tenemos un espacio de estancia que sirve para poner en valor el barrio y, con esta escultura, un emotivo recuerdo a tantas y tantas personas que llegaron a Irun hace algunas décadas, se quedaron y contribuyeron al crecimiento de la ciudad», señalaba el alcalde, José Antonio Santano.