Cristina Laborda y Miguel Ángel Páez. / Ayuntamiento de Irun

Los delegados de Urbanismo y Hacienda, Miguel Ángel Páez, y de Obras, Cristina Laborda, han informado hoy en rueda de prensa de las principales líneas que componen el proyecto del nuevo edificio de oficinas municipales.

«Este proyecto nace fruto de la reflexión abierta en 2004 para, en base a varios criterios, reurbanizar la plaza San Juan y su entorno, así como en la necesidad de ampliar aquí las dependencias municipales para unificar en este punto diversos servicios repartidos por la ciudad. Con esto no sólo conseguiríamos completar la nueva ordenación de San Juan y facilitar la accesibilidad de la ciudadanía sino que el Ayuntamiento podría ahorrarse una cantidad importante que ahora destina al alquiler del las instalaciones que albergan estos servicios», ha señalado el delegado de Urbanismo y Hacienda, Miguel Ángel Páez.

En el marco del proceso abierto con la ciudadanía para remodelar San Juan y su entorno, resuelto el concurso en 2006, la idea ganadora dibujaba para este punto un edificio anexo al Ayuntamiento para acoger oficinas municipales. Entonces se redactó un proyecto de casi 11 millones y medio de euros que, coincidiendo con la coyuntura de crisis económica, no pudo llevarse a término.

«Lo que hemos hecho ahora es retomar ese proyecto, pero actualizándolo a la nueva situación que vivimos. Hemos encargado unos trabajos de redacción para adaptar el proyecto original con el objetivo de hacerlo más sostenible y viable económicamente y, muy importante, hacerlo compatible con elementos ya ejecutados desde entonces como son principalmente la nueva plaza de San Juan, el CBA y el ascensor de la calle Jesús», explicaba la delegada, Cristina Laborda.

Así, a comienzos de 2018 se adjudicó el contrato relativo a la reforma del proyecto de este edificio de las nuevas oficinas municipales en la plaza de San Juan por 55.660 euros, (IVA incluido) a Uzkanga Arquitectos, autores del rediseño de la propia plaza de San Juan y su entorno. «Se trata en definitiva de adaptar el proyecto inicial para hacerlo más sostenible y reducir algunos gastos», apuntaba Cristina Laborda.

Por fases

En ese sentido, otro de los aspectos que permite la actualización del proyecto es la de fasear la obra. De entrada, se proyecta la ejecución de un edificio con planta baja y tres pisos, «y hay que tener en cuenta que el edificio a cota cero está ejecutado con tres plantas subterráneas (dos de ellas con luz natural gracias a los desarrollos realizados en las calles San Marcial y Sargía)».

La primera fase incluiría la ejecución de todo el edificio con su exterior y la habilitación de la planta baja donde iría ubicado un nuevo SAC con capacidad de ofrecer más servicio y la oficina de Recaudación, así como las dependencias de Urbanismo, Desarrollo Sostenible, Movilidad, y Obras y Vía Pública que están actualmente en Kostorbe y ocuparían dos plantas del nuevo edificio. El traslado de todos estos servicios haría automáticamente al Ayuntamiento de Irun ahorrarse los alquileres que asume en el edificio de Kostorbe y el local de plaza de San Juan donde está Recaudación. El edificio también se proyecta en clave verde con propuestas de mejora enfocadas desde la eficiencia energética como ocurrió con la obra del nuevo frontón Uranzu, hasta la optimización de los costes de mantenimiento.

Además de unificar servicios municipales mejorando el acceso a los mismos por parte de la ciudadanía, el nuevo edificio abriría la puerta a reorganizar espacialmente otras dependencias municipales dejando la Casa Consistorial para labores más puramente institucionales. Se busca asimismo mejorar las condiciones de despachos y estancias varias en los que trabajan los empleados municipales que, fundamentalmente por las características propias de edificios antiguos, no encuentran muchas veces el espacio o condiciones de accesibilidad ideal; por ejemplo, la ausencia de ascensor en el Ayuntamiento más allá de la planta primera.

El delegado de Hacienda, Miguel Ángel Páez, recordaba que la modificación de créditos que plantea el gobierno municipal trae consigo la inyección presupuestaria para arrancar con el proyecto, una vez finalice su redacción. En detalle, la modificación incorpora partidas plurianuales para ejecutar la 1ª fase con una aportación inicial para este año de 50.000 euros y unos compromisos presupuestarios hasta 2022 que sumarían una inversión de 8 millones de euros.