El circo romano volvió a ser una de las citas preferidas de los irundarras. / Ayuntamiento de Irun

La décima edición de los Dies Oiassonis echó el telón el pasado domingo, y estos días el área de Impulso de Ciudad del Ayuntamiento de Irun hace balance, en base a las impresiones recogidas, del desarrollo de este festival romano convertido ya en la referencia del verano irunés.

En palabras de la delegada, Juncal Eizaguirre: «el festival romano de los Dies Oiassonis va a más y la muestra es la evolución de la iniciativa a lo largo de esta última década. Al trabajo de colaboración entre instituciones y entidades de la ciudad, se suman cada vez más comercios decorando sus escaparates e iruneses a título particular vistiéndose con ropas inspiradas en la época romana; un esfuerzo de agradecer. Todo esto refuerza el papel del festival como una propuesta de calidad que mezcla cultura, historia y ocio para el verano irunés. El circo romano, las propuestas de gran nivel alrededor de Oiasso, los talleres con los cocineros de la ciudad, y las novedades de cada edición, etc. todo suma para tener unos Dies Oiassonis de los que sentirnos muy orgullosos».

Uno de los puntos clave del festival volvió a ser San Juan. La plaza, transformada en un circo romano, ofreció por tercer año consecutivo varios espectáculos que contaron con una gran respuesta del público. Una cifra muy similar a la de años anteriores, 2.266 personas, disfrutaron con las cinco funciones, de las cuales dos eran actuaciones inéditas en Irun. «La arena, las interpretaciones, las carreras de bigas…por unos minutos nos acercamos a lo que pudo ser un circo romano; y si sumamos el añadido de los juegos de luces, las sesiones nocturnas le dieron un toque más espectacular a la propuesta, pensada para todos los públicos», señalaban desde el área de Impulso de Ciudad.

¡Vivere Felice!

El entorno del Museo Romano Oiasso, con los puestos de artesanía, la doble función de títeres romanos, el teatro clásico, la actuación de Ezezagunok, las recreaciones históricas y los talleres para todas las edades, acogieron otro grueso importante de las actividades. Desde el Museo Romano Oiasso, destacan que a lo largo de estos diez años «el festival ha ido creciendo tanto en participación ciudadana como en presencia de voces expertas vinculadas a la reconstrucción, recreación y divulgación del pasado romano. Artes escénicas, moda, música, artesanos que reproducen técnicas y trabajos de época romana, arqueología gastronomía, circo romano, gladiadores que nos acercan al fascinante y enigmático mundo de la gladiatura y legiones, que con sus réplicas exactas, recrean la vida militar… todas ellas nos han acercado a la vida de la ciudad romana de Oiasso».

En lo que respecta a esta edición, «los espectáculos de “Los gemelos” de Verbo Producciones, “Vocen en femenino” de Amaia Rodriguez, “Glaudius y Medulina” de Genovesa Narratives, “La paz y otras lunas» de Ezezagunok, han sido claros ejemplos de calidad y coherencia con el espíritu del festival: traer hasta Irun espectáculos que combinen el rigor y el entretenimiento», explican desde el Museo Oiasso.

Además, la Navigium Isidis, de la mano de Maite Agerre y Mario Simancas y con la participación de Xabier Soret como maestro de ceremonias, ha alcanzado un gran nivel escénico y con el lema «¡Vivere Felice» convertido en emblema del festival. «Han sido tres escenarios distintos y un espectáculo “en marcha” que combina desde la épica romana, siguiendo con la picaresca del ‘Asno de oro’ de Apuleyo, y continuando con la ritualidad Isidiana para representar la apertura de los mares a la navegación. Sin duda, un equipo de estupendos profesionales que junto a la ciudadanía de Irun ha convertido la Navigium Isidis en uno de los eventos más originales de Gipuzkoa», añaden en Oiasso.

De la mano de Sexto Mario se ha batido record en cuanto a la participación en los talleres de los que han disfrutado más de 300 personas. Juanma Larrea y Roberto Martinez, dieron una lección magistral de la confección de la cota de mallas. Los stands de orfebrería de Jean Louis Taly y cerámica de Lucérnaga resultaron ser de gran interés por ser la primera vez que se podía ver en vivo las técnicas de fundición de metales.

Entre las novedades hay que destacar la participación, por primera vez en el festival del grupo de recreación histórica Cohors Prima Gallica, y su descripción de la evolución del ejército tardorromano, ese gran desconocido, que sorprendió a los asistentes por su vestimenta. Sin duda ha sido uno de los espectáculos más original de la edición de este año. Un año más la cata de vinos altoimperiales, garum y queso Livum a cargo de Baetica dejó encantada a la gente y la prueba es que vendieron gran cantidad de vinos romanos, y el stand de reproducciones de objetos prerromanos y otras herramientas – por ejemplo – también resultó de gran interés.

En cuanto al mercado, coordinado de la mano de la Asociación de Comerciantes de la ciudad Bidashop, alrededor de medio centenar de puestos permitieron acercarnos a la Oiasso de hace 2.000 años. Los estandartes y banderas colocados en calles aledañas a la plaza San Juan y la calle Fermín Calbetón, por ejemplo, contribuyeron a extender el festival por el entorno y al buen funcionamiento del mercado.

Talleres llenos

Juncal Eizaguirre se detenía también en la buena respuesta de la oferta gastronómica del festival. «Es una apuesta segura, y gracias a la colaboración con cocineros de la ciudad y la plataforma Saborea Irun Dastatu, los talleres estaban llenos desde días atrás y junto con la ruta del pintxo y la cena degustación seguimos avanzando en esta experiencias culinaria que es otra forma de acercarnos a nuestros orígenes desde la gastronomía».

En concreto, a través de la plataforma Irun Dastatu que promociona la gastronomía local, 28 bares y restaurantes participaron en la ruta del pintxo y se organizaron media docena de talleres reuniendo aproximadamente a 200 participantes; el taller de cocina romana impartido por Félix Manso, la cata de cerveza en Bidassoa Basque Brewery, la cata de sidra a través de Ola Sagardotegia e Iñaki Bengoetxea, así como un taller de elaboración de helados con Papperino fueron las experiencias gastronómicas ofrecidas. Todos los talleres, así como la cena degustación del viernes por la noche y el showcooking del sábado y domingo llenaron las plazas previstas.

Desde el área de Impulso de Ciudad quieren agradecer «el interés e implicación de las instituciones colaboradoras, y de entidades, establecimientos, comercios y  asociaciones que ayudan a que estos Dies Oiassonis sigan creciendo. Entre todos hacemos de esta iniciativa un festival de ciudad, único en todo nuestro entorno, y una excusa perfecta para disfrutar y pasarlo bien un fin de semana, pero también para aprender más cosas de nuestra historia y pasado romano». Informan además que se recogerán igualmente todas todas aquellas aportaciones, opiniones y cuestiones que puedan ser modificadas para mejorar de cara al futuro.

Cabe señalar que este festival sirve también para posicionar mejor a la ciudad dentro de la Red de Ciudades Romanas que impulsa Irun con otras localidades del arco atlántico, que además contó con un stand propio durante los Dies Oiassonis junto al Museo Romano Oiasso.

Vídeo resumen

Como resumen de esta edición, en la web municipal www.irun.org se podrá ver el vídeo oficial del festival, que resume en imágenes algunos de los mejores momentos dejados por estos Dies Oiassonis en su décima entrega.