La actuación global tiene como objetivo conseguir una mejora integral de la calle renovando a su vez las principales infraestructuras. / Ayuntamiento de Irun

La delegada de Obras, Cristina Laborda, y la delegada de Participación Ciudadana, Mónica Martínez, han presentado recientemente a los vecinos/as el resultado del proceso de participación abierto con motivo del proyecto de reurbanización de la calle Poxpologile, en el barrio de Dunboa.

«Es una actuación que recoge una petición de la Asociación de Vecinos de Dunboa. Ya en 2019 encargamos la redacción del proyecto pero poco después llegó la pandemia, lo que obligó a reordenar diversas actuaciones. Ahora ha llegado el momento de un proyecto necesario para el barrio que busca mejorar de forma integral la calle, que incluye como en otras reurbanizaciones realizadas en la ciudad, ampliar aceras reforzando la accesibilidad, renovar el pavimento, el arbolado y los servicios de abastecimiento, entre otras cuestiones».

Por su parte, Mónica Martínez informaba que «como hacemos en otras actuaciones, abrimos un proceso para que los vecinos/as pudieran dar sus aportaciones. Primero presentamos el proyecto en una reunión abierta y dejamos un plazo para recibir propuestas. Queremos contar siempre con sus opiniones para enriquecer y llevar adelante un proyecto, en este caso que creemos es muy interesante para mejorar la calidad de vida en Dunboa».

Una docena de propuestas

El proyecto presentado pretende una mejora integral de la zona, muy degradada debido a los asentamientos producidos en el terreno a lo largo de los años, que han deformado aceras y afectado a las infraestructuras de la calle.

Esta actuación parte de una nueva concepción de la calle, con sentido único de circulación rodada, disponiendo un carril de 5 metros de anchura para facilitar el aparcamiento en batería en los dos lados de la misma. Esta nueva ordenación facilita fundamentalmente la creación de amplias aceras peatonales resolviendo las deficiencias de nivel que presentan en estos momentos, con renovación del arbolado, que se plantea de pequeño porte para que sea compatible con la proximidad de las viviendas.

Para garantizar el objetivo de facilitar el tránsito peatonal seguro, se propone ampliar el número de pasos de peatones, de diseño elevado para reducir la velocidad rodada, una mejor pavimentación de las aceras con baldosa similar a la existente en la avenida de Navarra, y una mejor accesibilidad a los portales. Como es habitual en estas actuaciones de reurbanización, se renovarán las infraestructuras de alumbrado, con luminarias de tecnología LED, así como las de saneamiento y agua potable que lo precisen.

Finalizado el proceso de envío de propuestas, se recibieron 12 aportaciones, de las cuales la mayoría hacían referencia a cambiar el sentido de circulación que se quedaría en la calle; otras dos solicitaban resolver las pendientes transversales de la calle para evitar el agua en fachadas, así como peticiones individuales sobre aparcamiento, portales o vados. Valorando las posibilidades del proyecto, la actuación final va a recoger la petición de cambio de dirección, que será un único sentido habilitándose la entrada en la calle por la calle Ramón Iribarren hacia el canal.

El global de la actuación tiene un presupuesto estimado en alrededor de 1,8 millones de euros y el siguiente paso será licitar el proyecto, con el objetivo de que pueda ser en torno a septiembre para que los trabajos arranquen a comienzos de 2023.