«Me quedé sin palabras y solo me salían lágrimas»

Ane Arruabarrena Larzabal, cantinera de Arkoll

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Ane Arruabarrena Larzabal, de 22 años, es la cantinera de Arkoll.

– ¿Qué sentiste cuando te dieron la noticia?

La elección fue el día de Santiago, el día 25, y estaba con mi familia y mis amigos. Sabíamos que la reunión empezaba a las 19:30 horas y estábamos un poco nerviosos esperando a ver qué pasaba. Cuando se supo que salía yo, mi padre aviso a todos excepto a mí y aparecieron por sorpresa con el ramo el capitán, el teniente… me quedé sin palabras y solo me salían lágrimas, fue un momento muy emocionante.

– De todos los preparativos que hayas podido poner en marcha hasta el momento, ¿cuál ha sido el que más te ha llamado la atención o el que no te imaginabas que fuera así?

La prueba de la boina ha sido la que más me ha impactado, ya que no estoy acostumbrada a llevarla y me veo rarísima con ella y la prueba del traje también me impactó, fue muy bonito verme vestida con el traje y las botas.

– Familia, amigos… ¿cómo lo están llevando?

En la familia tanto por parte de mi madre como por parte de mi padre no soy la primera cantinera que sale. Mi abuela, la hermana de mi abuela, mi madre, mi hermana, tres tías y una prima han salido de cantineras en Arkoll, así que están muy contentas de verme ahora a mí y dándome muchos consejos. En la cuadrilla soy la primera y están todos muy emocionados, con muchas ganas de que llegue el día 8 para verme.

– La compañía realiza los ensayos en el entorno de la ermita de Santiagotxo. ¿Supongo que tendrá un significado especial para una cantinera de Arkoll ese lugar?

Sí, me recuerda mucho a mi infancia y a todos los ensayos que llevo viendo desde pequeña.

– ¿Tienes algún lugar concreto del recorrido del desfile que vaya a ser especialmente emocionante?

Sí, la salida desde Santiagotxo, bajar por todo el barrio y pasar por el caserío de mis abuelos, es de lo que más ganas tengo, creo que va a ser lo más emocionante sin duda y, después, la subida a la calle Mayor.

– Arkoll tiene el honor de portar el estandarte durante el desfile. ¿Cómo imaginas ese momento?

Muy especial, por la mañana, cuando Arkoll baja de la Plaza de Armas a la parroquia a recoger el estandarte (y por la tarde cuando lo entrega) y toda la calle Mayor se queda en silencio, es una pasada.

– ¿Un deseo para el 8 de septiembre?

Disfrutar muchísimo de todos los momentos, con la familia, los amigos… ¡y que no llueva!