La delegada de Movilidad, Vía Pública y Obras, Cristina Laborda. / Ayuntamiento de Irun

La calle Cipriano Larrañaga conecta en el entorno de la estación del topo con la calle Txoantenea por medio de un pequeño callejón y una escalera, considerado como un punto negro, tal como se recogió en el proceso de participación abierto antes de que comenzaran las obras.

Si bien esta aportación no entraba propiamente en la zona de actuación de la reurbanización de la calle, tal como confirmaba allí mismo la delegada de Vía Pública y Obras, Cristina Laborda, se aprovechará el fin de gran parte de los trabajos en calle Cipriano Larrañaga para actuar en este entorno. Esta actuación persigue reforzar la seguridad y mejorar la accesibilidad, en línea con el cambio que busca experimentar todo este entorno.

«Estos trabajos vienen a sumar al resto de pequeñas o medianas obras que realizamos en la ciudad para eliminar puntos negros. Son zonas que por la construcción de los edificios o el urbanismo de las calles son percibidas como lugares con mayor riesgo de inseguridad. A veces es suficiente con nuevos puntos de luz y en otras ocasiones es necesario actuar un poco más, como en este caso. Aquí además vamos a mejorar todo este entorno del final de la calle Cipriano Larrañaga recién reurbanizada uniéndolo a la mejora que hemos solicitado a Euskotren para sus accesos al topo», explicaba Cristina Laborda.

Las obras incluyen la ejecución de una nueva escalera con doble pasamanos, mejorando todo lo posible las condiciones de accesibilidad, la repavimentación del callejón y la instalación de dos nuevos puntos de luz. Además estos trabajos habilitarán la zona para la correcta recogida de aguas pluviales. Cabe señalar que también se ha incorporado al proyecto el recambio de los puntos de luz de la próxima calle Jacobo Arbelaiz, anteriores a las obras de reurbanización de la calle Cipriano Larrañaga.

Esta actuación tiene un presupuesto de 48.325,74 euros y será ejecutada por la empresa Campezo Obras y Servicios. La duración de las obras está estimada en un mes.

Cipriano Larrañaga, casi terminada

El inicio de esta actuación puntual coincidirá en el tiempo con el fin de los trabajos de reurbanización de la calle Cipriano Larrañaga. A lo largo del mes de enero se terminarán de ejecutar los últimos remates, entre los que se encuentran la instalación del mobiliario urbano: bancos, jardineras y pivotes. Este proyecto alcanzó una fase muy importante con la llegada de las fechas centrales de la Navidad, cuando se reabrió el tráfico anulando los desvíos por la calle Juan de la Cruz. Precisamente, esta vía peatonal que conecta la calle Miguel de Astigar con la plaza del Ensanche vuelve estos días a la normalidad con la retirada del pavimento de refuerzo colocado de forma provisional para el paso de vehículos.

Además de recordar los objetivos que persigue esta reurbanización, Cristina Laborda destacaba que «uno de las grandes novedades, además de la peatonalización del tramo más próximo a Euskotren, es la nueva baldosa que se puede ver desde hace semanas, que más allá del componente visual que aporta su colorido, está hecha de un material especial anticontaminante que reduce la polución que generan los gases de los vehículos. Una solución más sostenible y ecológica que dará un nuevo aire a la calle».

Cabe señalar que con esta completa reurbanización el vial queda configurado como una calle con un carácter de prioridad peatonal. Para ello se ha ampliado la acera izquierda en sentido de subida hasta una anchura de 4 metros y la acera derecha a un mínimo de 2 metros, al alojar este lado zonas reservadas. Estas obras han contado con un presupuesto de 939.795,56 euros y han incluido también trabajos importantes en las redes subterráneas de suministro.