«Desde pequeña había soñado con ser cantinera»

Idoia Ancisar Sorondo es la cantinera de la Escolta de Caballería

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Idoia Ancisar Sorondo tiene 21 años y es la cantinera de la Escolta de Caballería.

– Fuiste la primera en ser elegida. ¿Cómo recuerdas aquel día?

Recuerdo que fue un momento muy especial, único. Sabía que estaba presentada este año, pero fue muy emocionante el momento en el que mi padre me comunicó que iba a ser la cantinera de Caballería de 2018. Aunque todavía me cueste asumir que voy a ser cantinera, el día de la elección fue el momento en que me dí cuenta de que mi sueño se iba a cumplir.

– ¿Montabas a caballo?

Desde pequeña había soñado con ser cantinera y tenía claro que quería salir al lado de mi padre, en Caballería. Cuando tenía 12 años más o menos, él me dijo que si quería salir a su lado tendría que empezar a montar a caballo, y así lo hice. Al principio me daba mucho miedo, pero a medida que ha ido pasando el tiempo, el miedo se ha convertido en respeto, lo que me ha ayudado a estar ahora más tranquila y controlar más. Considero que esto es importante para que así el día 8 de septiembre pueda disfrutar del día y no estar tan pendiente del caballo.

– ¿Cómo llevas las clases sabiendo que el día 8 vas a ser tú la cantinera de la Escolta de Caballería?

La verdad es que al principio lo llevaba igual que cuando era pequeña. Al fin y al cabo, estaba en una clase normal y aprendiendo como todos los demás. Ahora en cambio, desde el momento en que he cambiado la silla inglesa por la silla de amazona, sí que me veo más cantinera. Definitivamente, creo que ha sido lo que ha hecho darme cuenta de que realmente soy cantinera. Además, los niños que están montando en Jaizubia me quieren ver, y es muy especial puesto que me recuerdan a mí misma de pequeña; me veo reflejada en ellos.

– Seguro que te están dando muchos consejos. ¿Nos cuentas alguno?

La verdad es que estos días la gente me ha dado muchos consejos, y todos son muy de agradecer. Por ejemplo, me recomendaron que me protegiera la pierna cuando comencé a montar con la silla de amazona, que no levante mucho el brazo a la hora de saludar a los balcones, que no pase la fusta por encima del cuello del caballo para saludar al otro lado… La verdad es que todos los consejos vienen bien, pero por otro lado, sé que en el momento voy a hacer lo que me salga de dentro; voy a ser yo misma.

– Te habrán hablado mucho estos días de Apolo.

Me han hablado mucho del caballo que voy a llevar el día 8, pero todavía no he podido conocerlo directamente. Estoy muy tranquila porque me han dicho que es un caballo muy bueno. Además, lleva bastante tiempo saliendo en el Alarde y está acostumbrado a los ruidos que suele haber durante la jornada, por lo que será muy difícil que se asuste. Saber esto me da mucha tranquilidad de cara al gran día.

– ¿Qué esperas del 8 de septiembre?

Espero que el día me sorprenda, es decir, prefiero no pensar en cómo va a ser porque creo que va a superar todas mis expectativas. Solo espero disfrutar de cada instante y exprimir todos los momentos al máximo, ya que va a ser una vez en la vida. Además, tengo muchas ganas de vivirlo con mi familia y amigos, que al final son lo más importante en unas fechas tan especiales como éstas.

– Algún lugar del recorrido que sea especial para tí?

Todos me dicen que la calle Mayor es un momento vibrante y muy especial, que la calle se queda estrecha debido a la alegría de la gente de las aceras. Aún y todo, yo espero con muchas ganas el momento en el que la Escolta de Caballería venga a buscarme. Ese es el momento en el que empezará todo y en el que mi padre me verá por primera vez de cantinera. Creo que va a ser un momento único, emocionante e irrepetible.