Ayuntamiento de Irun. / Martín Tellechea

La junta local de gobierno aprobaba esta semana las directrices para la elaboración del proyecto de Presupuestos generales del Ayuntamiento de Irun de cara al año 2018.

Tal como explica el delegado de Hacienda Miguel Ángel Páez, «con las determinaciones del programa de gobierno presente, hemos llevado a aprobación de la Junta Local de Gobierno un documento que sienta las bases de lo que en los próximos meses será la elaboración del presupuesto, con el objetivo de llegar, en el mes de diciembre, al Pleno en el que se somete a votación el presupuesto de 2018».

Junto con estas directrices se establece un calendario que fija, en primer lugar, el plazo que tienen las áreas municipales para enviar sus propuestas. Asimismo se incluyen los pasos que hay que dar en estos casos, desde la puesta a disposición de la Intervención general hasta las comisiones informativas y los plazos de exposición del proyecto de presupuestos al resto de grupos políticos y presentación de enmiendas.

«Con respecto al funcionamiento de otros año hemos adelantado los plazos ya que estas directrices suelen aprobarse normalmente en el mes de julio. Redactándose el documento ahora ganamos más tiempo para que las áreas municipales puedan empezar a trabajar sus propuestas», explicaba Páez. El delegado de Hacienda señalaba que este documento incluye otros factores que se tendrán en cuenta a la hora de ir redactando los presupuestos generales, como las determinaciones del Consejo Vasco de Finanzas del mes de octubre (más del 50% del presupuesto municipal depende de la asignación foral) y los presupuestos participativos.

Ajustadas a la realidad

Otro de los cambios que ha querido señalar el delegado de Hacienda es que este año en todo aquello que signifique gasto corriente (todo gasto que genera el Ayuntamiento por su propia actividad así como los contratos de asistencia), las propuestas de las áreas deberán tener en cuenta el presupuesto liquidado del año anterior, en lugar del inicialmente presupuestado.

«Esto significa que cada área municipal deberá presupuestar el gasto real del año anterior, sin detenerse en aquello que presupuestó en un inicio. Con esta fórmula buscamos optimizar mejor los recursos ajustarnos a la realidad», explicaba Páez.

Este camino tiene su última etapa con el pleno de presupuestos que, tal como apuntaba el delegado, «trabajamos con la idea de que se celebre en diciembre. Es un objetivo que nos ponemos con estas directrices que, en definitiva, nos ayudarán a tener un mayor cumplimiento del gasto».