David Soto. / SPI

De acuerdo al debate surgido hace unas semanas respecto a la segunda fase del CBA, SPI busca hacer una reflexión más integral de la ciudad en cuanto a espacios de tamaño medio para actividades culturales. «Parece evidente y de consenso», dicen desde la formación morada, «que el Centro Cultural Amaia ya no cubre la demanda existente en la ciudad: por la falta de flexibilidad de los espacios, así como por los tamaños que se ofrecen. Y, el Espacio Palmera Montero, en otro tiempo llamado centro cívico, tampoco puede afrontar la diversidad de actividades culturales y lúdicas que solicitan colectivos y agentes varios de la ciudad».

«En estos momentos tenemos nuevos espacios para la reflexión: Ikust Alaia, el edificio de Aduanas o como comentábamos, la segunda fase del CBA. Y a su vez, diferentes usos a cubrir: un gaztegune o espacio de referencia para los jóvenes, un espacio para actividades de tamaño medio a nivel cultural, el necesario traslado de la escuela oficial de idiomas, el museo de la ciudad y un espacio autogestionado para la generación de cultura local».

En cuanto a la segunda fase del CBA, SPI ha vuelto a manifestar lo ya manifestado en anteriores ocasiones, «que la oportunidad del desarrollo de la segunda fase del CBA debe corresponderse a la construcción de un espacio de referencia para las y los jóvenes. Y para ello, hace falta incluirles y hacerles parte del proceso de participación».

En cuanto a Ikust Alaia, la formación señala que «un proceso participativo es fundamental. No compartimos que se considere de primeras que ese sea el espacio idóneo para el museo de la ciudad (consideramos que el espacio es reducido y no abordaría todo lo que entendemos que son los ejes a plasmar en el museo de la ciudad). Aun así, corresponde esperar al estudio museológico. Consideramos que dentro del proceso participativo a desarrollar debería caber la vía de un espacio autogestionado para la generación de cultura. Un espacio donde agentes culturales o artistas de la zona puedan trabajar y ofrecer muestras de sus trabajos de manera gratuita a cambio de disponer del lugar».

En referencia a la escuela de idiomas, desde SPI consideran que «en estos momentos está situada en un lugar que no ofrece las condiciones adecuadas. Así lo entiende nuestro grupo y a razón de ello entendemos que es fundamental, pese a ser la escuela de idiomas competencia del gobierno central, ofrecer algún otro espacio para su actividad. El edificio de Aduanas, situado en la calle Aduana, podría ser una opción. O en su defecto, considerar en el desarrollo de la primera fase de Vía Irun el traslado a ese ámbito de la escuela de idiomas».

Por último, la formación señala «la necesidad de un nuevo espacio de tamaño medio para diferentes actividades culturales o de ocio. Se ha afirmado desde el departamento de cultura que en la segunda fase del CBA podría incorporarse, siendo tanto para uso del gaztegune como para la generalidad de colectivos y agentes. Esa es una opción, otra sería buscar un nuevo espacio de referencia».

«En resumidas cuentas, desde nuestro grupo instamos a la necesidad de un Plan Integral para la definición de espacios de uso cultural y lúdico en Irun. Es necesario. Son muchas las necesidades expuestas y la impresión es que el gobierno no hace más que parchear. La opinión generalizada es que no existe una política de desarrollo de espacios, o su mejora, en el medio plazo. Independientemente de los ejemplos expuestos no se ajustasen a las posibilidades del gobierno municipal, lo que sí parece evidente es que resulta fundamental un Plan de desarrollo Integral para espacios culturales».