«Me hubiera gustado presentar el libro en Irun, pero la pandemia que sufrimos no lo hace factible»

Ramón Guirao Larrañaga, autor del libro Batalla de San Marcial y Sitio de Hondarribia (1521-1524)

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Batalla de San Marcial y Sitio de Hondarribia (1521-1524), es el nuevo trabajo de Ramón Guirao Larrañaga. Está a la venta en la editorial Almena y en la librería Elkar del Paseo de Colón y viene a completar otros tres trabajos anteriores, Irún y Hondarribia en la Guerra contra la Convención Francesa (1793-1794), San Marcial y el Paso del Bidasoa. 1813 y Guerras carlistas en Irún y Hondarribia. 1833-1876.

– Si me tuviera que dar unas pinceladas de lo que vamos a encontrar en este trabajo, ¿cómo lo «vendería»?

Al principio del siglo XVI, Irun y Hondarribia tuvieron un gran valor estratégico en la guerra que por la hegemonía europea mantenían el rey Francisco I de Francia y el emperador Carlos I de España, en la que iba envuelto el proceso de conquista del Reino de Navarra, que convirtió durante años aquella tierra en su teatro de operaciones, viéndose sus vecinos implicados de lleno en esos episodios militares, destacando el intento de recuperación del castillo de Behobia (Gazteluzar) por tropas francesas apoyadas por mercenarios lansquenetes alemanes que fue neutralizado el 30 de junio de 1522 por contingentes guipuzcoanos y castellanos en la batalla de la peña de Aldabe de Irun, hoy conocida como del monte de San Marcial. En este trabajo intento explicar el cómo y el porqué de esa batalla, sus antecedentes, sus circunstancias y su relación con el Alarde que cada 30 de junio se celebra en nuestra ciudad.

– Habla del año 1522, de la 1ª Batalla de San Marcial. Cuando cualquier irunés lea esto buscará automáticamente la forma de hacer con un ejemplar…

Espero que al menos le pique la curiosidad ya que en el libro hablo, además de la batalla en sí, de la construcción del castillo de Behobia, de los iruneses que participaron en aquellos eventos, de la organización y vestuario de las tropas…

– ¿Cómo eran Irun y Hondarribia en el siglo XVI?

La Universidad de Irun-Uranzu, a primeros del XVI y desde 1203, por la Carta Puebla otorgada por Alfonso VIII de Castilla a Hondarribia, depende de ésta en algunas áreas jurisdiccionales, lo que será causa de pleitos y confrontaciones entre ambas localidades, no obteniendo Irun la categoría de villa y la exención de esa dependencia hasta 1766. Dado su carácter fronterizo, los iruneses vigilan los movimientos al otro lado de la frontera, pasan aviso a los pueblos inmediatos y a la Diputación de Gipuzkoa y son los primeros en tomar posiciones a orillas del río en las laderas de la peña de Aldabe, que domina los vados desde su desembocadura hasta Endarlatsa en la frontera con Navarra, especialmente el de Behobia, mientras llegan refuerzos del interior porque si el enemigo atraviesa el Bidasoa, tiene vía libre para adentrarse en Gipuzkoa.

Por todo ello la defensa de esos vados siempre fue objeto prioritario para los de Irun que tenían esa responsabilidad durante las seis primeras horas en que tarda en llegar el refuerzo de la provincia; de ahí la importancia de que sus habitantes estén bien armados y habituados al ejercicio de las armas, presumiendo siempre de ser la vanguardia de los guipuzcoanos ante los primeros ataques y su retaguardia durante la retirada.

Hondarribia, situada en un alto en la desembocadura del Bidasoa, frente a la costa de Francia, rodeada de murallas, monte y mar y también con numerosos vados en sus inmediaciones era plaza de guerra y baluarte de la defensa frente a una invasión de gran importancia para Castilla, a la que brinda un puerto marítimo y le permite establecer contacto terrestre con Francia, y para Navarra a la que estrangula su salida natural al mar a través del Bidasoa.

– ¿Cuánto tiempo le ha llevado este trabajo y de qué fuentes ha bebido?

Ya en 1995, cuando publiqué en el Boletín de Estudios del Bidasoa “Luis de Uranzu” un artículo sobre la batalla de San Marcial del 31 de agosto de 1813, incluí en él una pequeña introducción relatando la primera batalla de 1522 y desde entonces, poco a poco, he ido recopilando y guardando todo que encontraba al respecto.

Después de mis anteriores trabajos sobre lo sucedido en Irun en la Guerra contra la Convención, en la de la Independencia y en las Carlistas, me pareció oportuno completarlos con este último sobre la batalla de 1522. Las fuentes primarias son escasas y generalmente las compartimos todos los que nos hemos interesado por el tema: Archivos de Navarra, de Simancas, de Irun… Obras clásicas como las de Aleson, Favyn, Garibay o Moret y modernas, entre ellas las de Álvarez Pérez-Sostoa y Garrido, Arrizabalaga, Azcona, Esarte, Fernández Antuña, Irijoa, Monteano, Orella, Tellechea y otros.

– Los tiempos son los que son y con todo el asunto de la COVID-19 los planes iniciales a la hora de dar a conocer este trabajo habrá tenido que ir adaptándolos…

Así es, al igual que en anteriores ocasiones me hubiera gustado presentar el libro en Irun, pero lamentablemente y como bien dices, la pandemia que sufrimos no lo hace factible. Este año con doble sentimiento, pues además de la colaboración de mis compañeros de la Cofradía Anaka contaba también con la de la Fundación V Centenario, pero bueno, quedan muchos meses hasta la celebración de esta efeméride y espero poder hacerlo más adelante.

– Conociéndole, estará pensando en nuevas investigaciones…

Muy cierto Martín, tengo en mente desde hace tiempo dos trabajos, pero ambos de tema aragonés, pues con este último sobre la batalla de San Marcial de 1522 he concluido la serie que me propuse hacer sobre Hondarribia, Irun y San Marcial, lo que no es óbice para que en cualquier momento descubra otro tema interesante sobre la gran y extensa historia de nuestra querida tierra y me ponga a ello.