La ciudad disfrutó un año más de los Dies Oiassonis. / Ayuntamiento de Irun

Al cierre de la 9ª edición del festival romano Dies Oiassonis, el área de Impulso de Ciudad del Ayuntamiento de Irun ha hecho balance, en base a las impresiones recogidas y los primeros datos que va recogiendo.

«El festival romano de los Dies Oiassonis se ha superado un año más. Si ya el año pasado el programa era muy ambicioso, hemos intentado que este 2018 lo fuera más y estamos muy satisfechos del desarrollo de esta novena edición. Son las personas que disfrutan del festival las que dan vida a los Dies Oiassonis y ver las gradas del circo romano repletas de gente o las inmediaciones del Museo y el mercado con ese ambiente tan bueno son el mejor termómetro del nivel que está ganando esta iniciativa que se ha ganado el derecho a ser el plato estrella de la oferta de ciudad en verano», señala Miguel Ángel Páez, delegado de Desarrollo Sostenible.

Uno de los puntos de referencia del festival fue el circo romano. Este año volvía a San Juan tras la buena marcha del verano pasado y la experiencia volvió a ser todo un éxito. Más de 2.000 personas disfrutaron con el espectáculo a lo largo de sus cuatro funciones, de las cuales dos fueron en sesiones nocturnas, la gran novedad de este año. «La plaza San Juan decorada como si se tratase de un circo romano, de noche y con juego de luces, fue una imagen inédita que contribuyó a dar color y vistosidad al festival, además de ser una propuesta apetecible para toda la familia».

El entorno del Museo Romano Oiasso, con los puestos de artesanía, la doble función de teatro clásico, las recreaciones históricas y los talleres para todas las edades, acogieron otro grueso importante de las actividades. Desde el Museo Romano Oiasso hacen también una valoración muy positiva: «hemos tenido éxito de público tanto en las actividades como en la feria en sí. Las novedades que este año hemos tenido en programa han funcionado de maravilla: el grupo de Athenea Promakos y su descripción de la evolución del ejército en la Antigüedad funcionó muy bien; la cata de vinos a cargo de Baetica dejó encantada a la gente y la prueba es que vendieron gran cantidad de vinos romanos, y el stand de reproducciones de objetos quirúrgicos y otras herramientas (por ejemplo) también resulto de gran interés.

Otras actividades como las dos representaciones teatrales o las exhibiciones en torno a la gladiatura de la mano de Jano Reproducciones Históricas, donde el público pudo probar los equipamientos de los gladiadores y entrenar como lo hacían 2000 años atrás, se llenaron y el grupo Sexto Mario ofreció más talleres de los previstos dado que se quedaron sin plazas. Hay que recordar que las dos obras de teatro abarcaban los dos principales géneros del mundo antiguo, la tragedia y la comedia, y que en ambos casos dejaron encantado al público.

Una Navigium Isidis más real

Uno de los grandes momentos de los Dies Oiassonis se volvió a vivir con la Navigium Isidis, recreación de la procesión romana que servía para abrir la temporada de la navegación. Más de 150 personas participaron en esta actividad. Este año, como novedad, la procesión salió desde el circo romano para finalizar como es habitual en el canal de Dunboa. «Fue un acierto», señalan desde el Museo que, como curiosidad, añaden que el hecho de que la puesta en escena en el canal fuera acompañada por los truenos que en ese momento sonaron en Irun, dotó al acto de un mayor realismo.

En cuanto al mercado, coordinado de la mano de la Asociación de Comerciantes Bidashop, alrededor de medio centenar de puestos permitieron acercarnos a la Oiasso de hace 2.000 años. Los estandartes y banderas colocados en calles aledañas a la plaza San Juan y la calle Fermín Calbetón, por ejemplo, contribuyeron a extender el festival por el entorno. El mercado funcionó bien y se destaca la zona de juegos infantiles junto a la entrada del CBA, que estuvo muy animada durante el festival.

Más gastronomía que nunca

Miguel Ángel Páez ha subrayado también la buena respuesta de la oferta gastronómica del festival. «Era la edición con más actividades gastronómicas y la apuesta ha merecido la pena. Talleres llenos desde días atrás y mucha participación de establecimientos hosteleros de la ciudad. La ruta del pintxo romano sigue creciendo y nos abrimos a nuevas experiencias culinarias que es otra forma de acercarnos a nuestros orígenes viendo cómo se cocinaba en época romana».

En concreto, a través de la plataforma Irun Dastatu que promociona la gastronomía local, 31 bares y restaurantes participaron en la ruta del pintxo y se organizaron media docena de talleres reuniendo a casi 200 participantes; el taller de cocina romana impartido por Felix Manso, la cata de cerveza en Bidassoa Basque Brewery, la cata de sidra a través de Ola Sagardotegia e Iñaki Bengoetxea, así como un taller de elaboración de helados con Papperino fueron las experiencias gastronómicas ofrecidas. Todos los talleres, así como la cena degustación del viernes por la noche y el showcooking del sábado y domingo llenaron las plazas previstas. Cabe añadir al bloque gastronómico los menús romanos que prepararon los restaurantes Basque Corner, Bar Manolo, Gaztelumendi, Irungo Atsegina y A pedir de boca.

Miguel Ángel Páez ha querido agradecer «el interés e implicación de las instituciones colaboradoras, y de entidades, establecimientos y asociaciones que ayudan a que estos Dies Oiassonis sigan siendo una iniciativa de la que nos sentimos muy orgullosos. Entre todos hacemos de este festival romano una propuesta muy potente, referencia del verano y única en todo nuestro entorno, excusa perfecta para disfrutar y pasarlo bien un fin de semana, pero también para aprender más cosas de nuestra historia y pasado romano». El delegado concluía señalando que este festival posiciona mejor a la ciudad dentro de la Red de Ciudades Romanas que impulsa Irun con otras localidades del arco atlántico, de cara sobre todo a la edición redonda de los 10 años de los Dies Oiassonis en 2019.