El delegado de Medio Ambiente, Miguel Ángel Páez. / Ayuntamiento de Irun

El delegado de Desarrollo Sostenible, Miguel Ángel Páez, ha anunciado en rueda de prensa la nueva iniciativa que pone en marcha el Ayuntamiento de Irun dirigida a los niños nacidos en 2016 y sus familias. Lleva por título “Somos el futuro. Un árbol para crecer juntos”, y consistirá en la entrega de un acebo personalizado y un cuento temático. Este acto sustituirá a la tradicional plantación de árboles, vigente desde 2004.

“Hasta ahora el Ayuntamiento de Irun venía organizando cada año un acto en diversas zonas de los montes de Irun en el que las familias de los recién nacidos en la ciudad tenían la oportunidad de plantar un árbol por cada nuevo irundarra”, explicaba Páez. “Era una iniciativa bonita que siempre encontraba una muy buena acogida, pero desgraciadamente los entornos adecuados y sobre todo accesibles que podían acoger esta actividad eran limitados y sabíamos que esta plantación no podía prolongarse en el tiempo indefinidamente”.

Al no contar con un terreno adecuado para este año, el delegado confirmaba el cambio de formato en este 2017; “pese a todo no queríamos perder la costumbre de tener un detalle con los recién nacidos y, manteniendo este espíritu, hemos buscado una alternativa lo más parecida posible”. De esta forma, el área de Desarrollo Sostenible ha elaborado el programa “Somos el futuro. Un árbol para crecer juntos”, por el que los niños y niñas nacidos en 2016 recibirán un acebo personalizado y un libro temático editado para la ocasión que servirá para explicar sus cuidados. El acto de entrega tendrá lugar el próximo 13 de mayo en los arkupes del ayuntamiento. Esta misma semana los padres que apuntaron a sus niños en el SAC, 350 en total, recibirán un correo electrónico informándoles del cambio de formato, sus motivos y el detalle del nuevo acto. Los padres de los nacidos en 2016 que no se hayan inscrito hasta ahora podrán hacerlo a través de la web municipal. En abril habrá una nueva comunicación por carta para informar de cada turno a todas las familias apuntadas

Páez destacaba asimismo que “la nueva iniciativa permitirá que toda la familia disfrute de la planta y de su crecimiento en paralelo al de los más pequeños; y además, para el día del acto, con este nuevo formato se podrán acercar en mayor número al ser en la plaza de San Juan”. Tras recibir el acebo y el cuento, los padres y acompañantes podrán sacarse una foto con los bebés en un photocall que estará colocado en los mismos arkupes.

¿Por qué un acebo?

El acebo es una especie muy versátil respecto a las condiciones de cultivo y de vida y para esta ocasión es una opción adecuada por motivos medioambientales, estéticos y prácticos. El acebo puede desarrollarse en cualquiera de las formaciones forestales autóctonas y en cualquier altitud desde el nivel del mar. Sus valores medioambientales son especialmente importantes en el periodo invernal, en que el alimento proporcionado por sus frutos y el abrigo ofrecido por su cubierta perenne mantienen y fomentan las poblaciones de fauna silvestre.

Respecto al destino que los participantes pueden hacer de estas plantas de acebo, puede variar desde el uso particular, como planta mantenida en un contenedor o en un terreno privado, o como plantas repobladas en parcelas forestales públicas, una vez que hayan alcanzado el tamaño necesario para proceder a un trasplante viable.

El acebo irá acompañado de un cuento que narra la historia entre un niño y un pequeño acebo. Se cuenta la relación entre ambos, así como las reflexiones del niño, además de destacar también la figura de los padres en algunos momentos del cuento. La historia cuenta con más personajes que nutren este cuento, como un petirrojo, un saltamontes o una mariposa. Al final del cuento el niño plantará el acebo y tratará de mantener esa relación en el futuro.

13 ediciones y más de 5.000 árboles

El acto de plantación de árboles comenzó a celebrarse en el año 2004 con los niños que nacieron en el año 2003. Tal como recordaba Miguel Ángel Páez, la actividad buscaba “dejar constancia de forma simbólica de los nacimiento de cada uno de los niños y fomentar la conservación de nuestro entorno natural”.

En total han sido trece ediciones de una iniciativa que ha recorrido diversos emplazamientos de la ciudad, cumpliendo con los requisitos para acoger esta plantación: accesibilidad, superficie, calidad del suelo, etc. Con estas características, el punto más utilizado fueron las colinas del monte San Marcial y Siutz, aunque también la iniciativa se desarrolló durante un año en Maraguriko Malda, en el Parque Natural de Aiako Harria.

Como balance en cifras de esta actividad, el programa deja desde 2004 un total de 5.606 árboles, especies diversas siempre autóctonas, como robles o abedules. El año con más participación fue 2013, con 475 ejemplares plantados.

  • Susana de Irun

    Estaría bien que además pusiesen los nombres a todos los árboles en Sioux.