Oficinas del SAC, donde se encuentra la OMIC. / Oihana Sánchez

Con el final de las vacaciones y la llegada del mes de septiembre muchos ciudadanos se encuentran ante la decisión de endeudarse con algún tipo de producto financiero para hacer frentes a los gastos que suponen el inicio del curso escolar y los agujeros que hay que tapar después de las vacaciones. Esta decisión se complica cuando las entidades financieras de todo tipo nos animan a adquirir todo tipo de deudas, de forma fácil y rápida y sin apenas requisitos para su aprobación, tal y como nos anuncian la publicidad que estas empresas emiten especialmente en televisión.

Sin embargo, en ocasiones esta puede no ser la mejor idea ya que, en líneas generales, nos encontramos ante un tipo de producto financiero caracterizado por sus elevados tipos de interés. Además, los consumidores no son conscientes a veces de las posibilidades que tienen de conseguir financiación a través de otros cauces menos gravosos. Por todo ello, desde Acubi y la OMIC de Irun se ha querido recordar algunas cuestiones que hay que tener en cuenta para estos casos:

1. Antes de pedirlo, reflexionar y hacer números. Siempre es preferible ajustarse el cinturón a incidir en el endeudamiento, especialmente si ya se están pagando otros préstamos. Si es imprescindible solicitar algún crédito adicional hágalo por la mínima cantidad necesaria para evitar sobreendeudarse.

2. ¿Qué clase de préstamo conviene? No será lo mismo un préstamo personal, usar el crédito de una tarjeta, pedir un crédito rápido o solicitar un mero aplazamiento del coste del viaje con la propia agencia. Hay que encontrar aquél que menos condiciones y gastos conlleve y mejor se adapte a las necesidades concretas de cada caso.

3. Evitar las gestiones que son solo telefónicas. Solicitar una oferta vinculante por escrito del crédito que le interese contratar, con especial atención a los precios de los servicios ofertados y a las condiciones generales de contratación, que se formalice todo en un contrato y que se guarde toda la documentación y publicidad para poder reclamar en caso de que sea necesario.

4. Tener en cuenta los tipos de interés del producto que piensa contratar. Los créditos rápidos suelen tener elevados tipos (por encima del 20%), que harán que se tenga que devolver mucho más dinero del que se solicitó. Sopesar otras posibilidades de financiación, si se opta por contratar algún crédito, comparar entre varias opciones: ¿Hay gastos de apertura? ¿Qué tipo de interés ofrecen? ¿Si hay un retraso en un pago, me penalizan? ¿Es necesario abrir una nueva cuenta o tarjeta con gastos de gestión? ¿Hay comisiones por cancelación?

5. Además, en caso de impago por parte del cliente, se puede enfrentar a graves consecuencias como embargos, elevados intereses de demora, recargos…

6. Consultar el folleto de tarifas donde se puedan ver qué gastos y comisiones pueden repercutir y a qué conceptos corresponden. Es importante que se pida información de las condiciones por escrito, que se formalice todo en un contrato y que se guarde toda la documentación y publicidad para poder reclamar en caso de que sea necesario.

7. En caso de suscribir un contrato con un intermediario financiero hay un plazo de catorce días naturales para desistir del contrato sin penalización alguna y sin tener que especificar la causa.

8. Ante cualquier duda, buscar información. Si hay cualquier problema o alguna cláusula que pueda ser abusiva, acudir a la OMIC o a una asociación de consumidores para reclamar.