“Vecinos del Bidasoa redactaban listas de sospechosos señalando a otros vecinos”

Peli Lekuona Arruabarrena, secretario de la asociación memorialista Kepa Ordoki Memoria Historikoa Bidasoan

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La asociación memorialista Kepa Ordoki Memoria Historikoa Bidasoan ha dado a conocer el proyecto «Izan zirenak eta izango direnak gogoan», sobre el rol de la mujer de la comarca del Bidasoa en el golpe de Estado de 1936 y la posterior dictadura. La asociación ha creado una página web donde consultar más de un centenar de fichas, con datos, en muchos casos, estremecedores.

– ¿En qué consiste el proyecto «Izan zirenak eta izango direnak gogoan»?

El proyecto «Izan zirenak eta izango direnak gogoan” consiste en un trabajo de divulgación sobre el rol de la mujer en el golpe de Estado de 1936 y la posterior dictadura. Hemos recogido hechos vividos por la mujer del Bidasoa, para conocer qué ha sucedido y a quién le ha sucedido. Para ello, hemos consultado archivos, libros y trabajos académicos.

Con toda la información hemos creado la web www.izanzirenak.eus y en ella se pueden consultar unas 150 fichas. Cada ficha cuenta un hecho vivido por una mujer del Bidasoa. Todos los hechos tienen sus propias particularidades, pero en líneas generales hemos visto que la mujer del Bidasoa estuvo en el frente y la resistencia, fue obligada a exiliarse, fue detenida y también represaliada por el nuevo orden franquista.

– El de la memoria histórica es un trabajo arduo y complejo, por la dificultad muchas veces de encontrar fuentes y también por la dificultad de interpretarlas y situarlas en el contexto de la época. ¿Cuánta gente de la asociación ha trabajado en esta tarea y cuánto tiempo les ha llevado?

Esa es una de las claves: las fuentes. Historiadores de la comarca han hecho una labor excepcional y contactar con personas que hayan vivido el golpe y la posterior dictadura cada vez es más difícil. Nuestra labor consiste en recoger todas las piezas del puzzle, contextualizar y realizar una difusión lo más amena posible.

Para el proyecto “Izan zirenak eta izango direnak gogan” hemos movilizado a toda la asociación. Unas personas han trabajado más en la investigación de los archivos, otras en la creación de las fichas y especialmente hay que remarcar la labor del pasado 15 de agosto. Este día rememoramos, en Pikoketa, la represión que vivió la mujer durante el franquismo mediante un homenaje. No es casualidad la elección de Pikoketa. En este lugar de memoria se fusiló a las dos primeras mujeres en el Bajo Bidasoa: Mercedes López Cotarelo y Pilar Vallés Vicuña.

– Han creado ustedes una web con fichas de 150 mujeres y su situación. ¿Qué tipo de información van a encontrar las personas que estén interesadas y accedan?

Las personas que visiten la web van a encontrar hechos que han vivido sus vecinas. Los usuarios pueden realizar una búsqueda por apellidos o incluso pueden consultar todas las fichas pulsando el botón “Bilatu”. Cada ficha comienza con unos datos específicos sobre la persona, después la fuente de información y para acabar un resumen de los hechos.

Hemos encontrado detenciones por aborto, mujeres sospechosas por no ser adeptas al régimen, milicianas que lucharon en Aiako Harria o mujeres a las que se le ha simulado el fusilamiento hasta en dos ocasiones.

Por otra parte, también tenemos los fusilamientos de Pikoketa. Nos parece un hecho de lo más relevante. En Pikoketa se fusiló a 14 jóvenes y dos de ellas eran mujeres de 16 y 17 años. Nos ha llamado la atención cómo se contó el asesinato en su momento. En el diario de operaciones no se mencionó nada, en el libro Irun llave del norte se menciona que «mucho no tardaron en incoarse juicios sumarísimos. La justicia se hacía implacable”. En cambio, el cura carlista Policarpo Cía cuenta lo siguiente: “Mi principal misión era salvar las almas de aquellos desgraciados… La piedra de escándalo fueron aquellas dos mujerzuelas, que blasfemando de Dios, el puño en alto y gritando ¡Viva Rusia! Recibieron la descarga final”. Mediante este ejemplo podemos ver tres modos distintos de contar un mismo hecho. Desde el silencio absoluto a un relato más subjetivo que confirma los fusilamientos. Al final esto es el pan de cada día de la asociación: hechos que sucedieron en 1936 y la posterior dictadura que se cuentan explícitamente, o hechos que se ignoran o se autocensuran. Generalmente, lo último suele suceder en más ocasiones.

Volviendo al proyecto, las situaciones más comunes que ha vivido la mujer del Bidasoa están en la página “Kasuak”. Comenzando desde las cerilleras sindicalizadas a las mujeres que eran parte del Frente Popular y hasta las mujeres de Emakumeen Batza. Todas estas mujeres eran parte de la resistencia, activas políticamente. También tenemos constancia de milicianas de Irun, como Rafaela Gómez, que siguió luchando hasta llegar a Gijón.

Muchas mujeres del Bidasoa también fueron detenidas en la cárcel de Ondarreta. Las órdenes de detención comenzaron desde el minuto cero del golpe. Las motivaciones de éstas comienzan desde “ser peligrosas para el movimiento salvador de España” y llegan hasta el hecho de abortar. Otro gran motivo de las detenciones eran los robos de comida. Por testimonios que hemos recogido, el hambre era parte del día a día de las familias represaliadas por el franquismo. Por ello, robar comida era la única solución.

No podemos olvidarnos tampoco de las mujeres refugiadas. A partir del golpe de Estado, la población de Irun tuvo un déficit de 10.000 habitantes. De estos movimientos migratorios se crean casas como Zamakoitz, en Arrueta-Sarrikota. En 1937 la casa llegó a tener hasta 100 personas y los niños fueron escolarizados en la misma casa.

También hemos encontrado una lista de sospechosos en el archivo de Navarra. Se trata de una lista redactada por la Junta Carlista de Irun. En esta lista hay habitantes de Irun y Hondarribia, marcados por su ideología, familiares fusilados o su trabajo.

– ¿Algún caso que llame especialmente la atención dentro de todo lo que han investigado?

Rosi Pérez y Juncal Violet. / Fernando Larruquert

Todos los casos llaman la atención. Conocer la cantidad de represión que vivió la mujer hace tan solo 80-70 años marca, más si consultas nombres y apellidos con tus familiares y te dicen que son vecinas de tus abuelos o hasta primas.

El caso de Pilar Legasa, por ejemplo, llama la atención por el control que tenía el franquismo en las mujeres. Pilar era una mujer de 17 años que pasó seis días detenida en Ondarreta y fue trasladada al Convento de las Adoratrices de Donostia. Un convento semicarcelario donde la represión, las vejaciones, los castigos físicos y psíquicos formaban parte del día a día de las detenidas. Todas esas vejaciones iban dirigidas contra adolescentes que no habían cometido delito alguno. Estas mujeres se encontraban en esa situación, por no seguir unas normas o unas conductas sociales consideradas adecuadas a las costumbres de la época. En definitiva, eran detenidas por su sexualidad o por su vida sexual.

También es llamativo el caso de Luisa Vázquez y sus hijas Orosia y Dominica Ordoki. Las tres fueron detenidas en el vapor Galdames, en la batalla de Matxitxako. La detención de Luisa se basa en su vida personal y “actitud provocativa”. La sentencia dice que Vázquez tenía “muy malos antecedentes cuya vida privada ha sido causa de la perdición de sus hijas, una de las cuales ausente en ignorado paradero fue presidenta del Socorro Rojo y amante de uno de los mayores asesinos de la Ciudad Fronteriza, el cual vivía en casa de esta procesada durante el dominio rojo”. La hija que se menciona es Orosia Ordoki. Tras su detención, fue dispersada a Palma de Mallorca, donde se simuló su fusilamiento en dos ocasiones. La sentencia también menciona a Dominica: “sin que conste cargo concreto contra Dominica más que predisposición a seguir los malos ejemplos de su familia”.

El proyecto tiene dos podcasts, partiendo de dos testimonios que hemos recogido: Rosi Pérez y Juncal Violet. Las dos nos han contado en primera persona como vivieron el golpe de Estado y la guerra. Las dos tuvieron que dejar Irun y al volver conocieron la parte más oscura de la ciudad. Rosi Pérez y su familia nunca pudieron acceder a su casa de la calle Zubiaurre. Estaba ocupada. A Juncal Violet no le ocuparon la casa, pero el Ayuntamiento precintó el restaurante Gure Kayola y el material de trabajo fue requisado. Las dos mencionan las diferencias de clase y desprecios que había en los años 40-50, con su máximo exponente: el paseo de los dos reales y el paseo de la peseta, en el Paseo de Colón.

Juncal nos contó una anécdota especial sobre las fiestas de Behobia. En los juegos acuáticos, el control de las autoridades no era tan estricto. Por ello, en el río Bidasoa los vecinos de Behobia se mezclaban con vecinos de Pausu. Al final estos vecinos eran familiares y amigos. Unos bajo el nuevo orden y otros refugiados de un golpe de Estado. Es llamativo que la única posibilidad de verse fueran unos juegos acuáticos en el día de San Ignacio.

– Seguro que también han encontrado información que no se conocía, no solo sobre estas mujeres, sino sobre hechos que sucedieron en Irun y la comarca…

En nuestra labor de divulgación e investigación hemos encontrado la lista de sospechosos que he mencionado anteriormente. Ahora se puede confirmar que vecinos del Bidasoa redactaban listas de sospechosos señalando a otros vecinos. Este hecho nos parece de lo más grave, ya que algunas de las personas que están en esta lista fueron castigadas con multas, procesos judiciales o destierro.

Con las entrevistas de Rosi Pérez y Juncal Violet hemos podido corroborar la existencia de campos de concentración en Irun. Juncal Violet nos habló del baile Carioca, que estaba en el pabellón de vinos Arocena, mientras que Rosi nos habló de la de presencia de hombres en el pabellón de Hilaturas Ferroviarias.

– ¿Qué meta se ponen con este proyecto?

Queremos que los vecinos del Bidasoa conozcan recuerdos y hechos que ha vivido la mujer a partir del golpe de Estado de 1936. Escuchando nombres como Estoucha, Felipa o Jacinta debemos tener en mente la lucha de estas mujeres, crear memoria sobre ellas. Queremos romper el olvido que hay hacia ellas, ya que han sido desplazadas de la historia oficial y de nuestro imaginario colectivo comarcal.

La presencia de la mujer en contra del golpe militar y en pro de la libertad es un hecho más del Bidasoa. Desde el primer momento las mujeres se presentaron voluntariamente para evitar el franquismo y siguieron trabajando también durante la dictadura desde la clandestinidad. Creemos que este hecho es de lo más remarcable y no puede pasar desapercibido.