Rafa González Merino recibirá este sábado el VI. Txapelaundi Saria. / Martín Tellechea

Rafa González Merino conoce bien el entorno de la plaza de Urdanibia. Ha crecido y vivido allí. Ha jugado, ha hecho travesuras y ha colaborado con todas las iniciativas que han ido surgiendo. Cuando Alde Zaharra-San Juan Auzo Elkartea retomó las fiestas en torno a Santa Elena fue de los primeros en estar ahí para echar una mano. Ahora, la asociación ha decidido que es merecedor del VI. Txapelaundi Saria, que se le entregará este sábado en la plazoleta de la ermita.

– ¿Cuándo le comunicaron la noticia?

Hará unas dos semanas, me llamó Koldo Susperregui, actual presidente de la asociación de vecinos de Alde Zaharra-San Juan. Teníamos un tema pendiente sobre la tamborrada del día 17 y le sirvió de excusa para venir a casa. Según hablábamos de la preocupación por la falta de tambores me soltó sin dejarme acabar: «Oye, hemos pensado y votado en la asociación que este año tu eres el candidato para recibir la txapela que damos a esas personas que siempre colaboran con el barrio, ¿aceptas?» Seguido de una buena carcajada.

– ¿Qué pensó en ese momento?

Lo primero que hice fue llamar a Saioa y le dije… «mira lo que dice Koldo». Que seguía con su sonrisa puesta. Lo primero que pensé fue: «Ay, qué pena que no estén aquí la ama y la abuela, mis dos madres». Seguido de un montón de recuerdos de gente del barrio, que la mayoría tampoco están, además de ese pequeño «gueto» resumido principalmente en las calles Contracalle, Travesía y Larretxipi, donde yo vivía, tan repletas de comercios de todo tipo. Era una familia repartida en muchas casas.

– Que a uno lo reconozcan sus propios vecinos tiene un punto especial…

Pues sí, es de agradecer, pero el mundo se compone de gente muy activa, que somos los menos, y de otra parte que es la inactiva que es la mayoría, pero en la que todos suman. Es decir la parte activa es la que siempre está maquinando qué hacer, a quién dirigirse y una vez conseguido esto se busca a los inactivos que siempre se les acaba enredando. Yo desde que nací en el hospital municipal no he salido de ese núcleo, viví hasta los 7 años en la calle Travesía y hasta los 30 en Larretxipi-street, como algunos nos denominamos. De recién casado estuve tres años en la calle Pelegrín de Uranzu y desde 1999 en la calle Santa Elena. Con lo cual la gente me conoce mucho y saben que siempre he participado y participó en todo lo que se haga. Luego surgen cosas de éstas, que te premian por no saber estar quieto o decir no.

– Alde Zaharra-San Juan Auzo Elkartea recuperó unas fiestas que se habían perdido. En muy pocos años parece que se han asentado de nuevo. ¿Cómo valora el trabajo que se está haciendo desde la asociación?

Sí, y tienen mucho mérito. Aquellas fiestas fueron increíbles, llegando a tener un calendario interminable. Con mi cuadrilla ya colaborábamos por aquel entonces con aquella primera festejadora. La llamábamos cuadrilla mayor. Nosotros al ser del barrio éramos el relevo natural, aún con la diferencia de edad estábamos juntos cenando y poteando a lo largo del año y alrededor de la plaza de Urdanibia, pero en agosto había trabajo, y todos arrimábamos el hombro. Luego aquellos se retiraron y seguimos nosotros. Como digo, tienen mucho mérito pues son tiempos difíciles, donde todo vale el triple para poder hacer algo decente. Llevan todo entre ocho personas, ayudas municipales inexistentes, y con parte de los vecinos del barrio y el poco comercio que queda son los que tiran también del carro. Luego casi sin tiempo se lían con las fiestas de San Ramón del 31 de agosto en la calle Mayor. Durante el año imparten talleres y charlas interesantes en el local de la calle Jesús así que poco más se les puede pedir, solamente decirles: muchas gracias por todo lo que se hace.

– La asociación tenía especial empeño en recuperar la tamborrada Xantalen…

La tamborrada tiene un problema y es que es agosto, mes de vacaciones, y al ser Santa Elena el 18 de agosto siempre algún día o dos nos tapa la Semana Grande donostiarra y con todo eso en contra no podemos luchar. Aún y todo vamos dando la murga a esos pasivos de los que hablaba al principio y con una sonrisa y una palmada en la espalda vamos sacando adelante la tamborrada. A mí me gusta mucho, he participado en todas las salidas de antes y de ahora. La música es una joya que compuso desinteresadamente el maestro iruneses Primitivo Azpiazu, una marcha alegre para banda musical y grupo de tambores, divertida por su composición y de la que no te aburres de tocar. En mi opinión ha sido un gran acierto el esfuerzo en recuperarla, este año al igual que el pasado participaré desde la banda musical con la txaranga Oiasso pero igualmente iría en el grupo de tambores si no hubiese personal, el premio es estar ahí y no importa otra cosa.

– Usted participa de forma activa en la vida del barrio…

Sí, desde siempre. Mis padres salían siempre en la gurdia que se hacía en el barrio o en la de alguna sociedad, colaboraban también en todo aquello que podían. Aquella barriada era de mucha edad y lo mismo pasaba en aquella asociación… gente voluntaria y de mucha edad. Ni una casa con ascensor. Así que le pidieron a mi ama a ver si yo, más joven, tendría 23 o 24 años, podía cobrar las cuotas de los vecinos y que ya me darían alguna propina. Mi ama decidió por mí y ahí estuve una semana sube y baja por todas las escaleras del barrio. También participábamos muy a menudo y sin esfuerzo en la economía del barrio rompiendo muchos cristales de los comercios (risas) y de los primeros pisos porque se jugaba al fútbol en la calle y la Travesía era el campo de juego ideal, recta cortita y de lado a lado era la portería. Valía hasta el rebote contra la pared para hacer gol. La herrería de Zabala, Comestibles Arrospide y el primer piso de la señora Pilar de la Contracalle cada mes tenían cristales nuevos. Qué tiempos. Y con esta asociación también en lo que puedo o me solicitan colaboro.

– ¿Cómo espera que transcurra la jornada del próximo sábado?

Uff… será un día largo pero festivo. El año pasado hicimos comida un grupo de amigos en la sociedad, siendo yo el cocinero, para de ahí salir ya hacia el punto de encuentro de la tamborrada. Este año el plan era el mismo pero con esto de la txapela se complica un poco más, así que estoy pensando hacer algo el viernes por la noche y ganar tiempo. El mismo sábado por la mañana tenemos que madrugar pues Esteban Velasco nos ha compuesto una Diana Xantalen, que interpretaremos en doce puntos de la barriada, una diana vibrante estilo a la del día de San Pedro, con una segunda parte con un zortziko en Adagio. Seremos cinco: Gorka Álvarez que es el tambor mayor de la tamborrada, y Mancisidor también de la propia asociación, con dos tambores, Esteban con el clarinete, Andoni con la tuba y yo con la caja. Y a casa, segunda ducha y a la ermita. Comer, y con el postre sin acabar ponernos los uniformes que correspondan y a tocar, que haga un buen día, que venga gente y que todos lo pasemos lo mejor posible.